The Japan Times - Trump avala Submarino Nuclear

EUR -
AED 4.289848
AFN 76.50727
ALL 92.518402
AMD 425.556481
ANG 2.090647
AOA 1071.148309
ARS 1752.123201
AUD 1.630561
AWG 2.104042
AZN 1.9862
BAM 1.955065
BBD 2.356085
BDT 142.946285
BGN 1.981527
BHD 0.441049
BIF 3481.340822
BMD 1.168101
BND 1.484406
BOB 13.510923
BRL 6.001733
BSD 1.1698
BTN 111.950245
BWP 15.674714
BYN 3.49952
BYR 22894.780755
BZD 2.352686
CAD 1.611103
CDF 2657.429592
CHF 0.934834
CLF 0.027344
CLP 1076.163207
CNY 7.8511
CNH 7.854569
COP 3558.012463
CRC 532.318198
CUC 1.168101
CUP 30.954678
CVE 110.227826
CZK 24.113402
DJF 208.307965
DKK 7.475584
DOP 68.538059
DZD 155.151339
EGP 59.450739
ERN 17.521516
ETB 189.193934
FJD 2.560007
FKP 0.856265
GBP 0.855861
GEL 3.042918
GGP 0.856265
GHS 13.01311
GIP 0.856265
GMD 85.851279
GNF 10278.533573
GTQ 8.926989
GYD 244.728038
HKD 9.156371
HNL 31.370957
HRK 7.534317
HTG 153.040353
HUF 362.367971
IDR 20668.380136
ILS 3.489349
IMP 0.856265
INR 111.702759
IQD 1532.443827
IRR 1605671.715657
ISK 141.608912
JEP 0.856265
JMD 185.656593
JOD 0.828169
JPY 185.635204
KES 151.198722
KGS 102.150317
KHR 4722.467995
KMF 492.938358
KPW 1051.291296
KRW 1612.680937
KWD 0.360278
KYD 0.974846
KZT 538.588362
LAK 26349.43695
LBP 104760.269688
LKR 385.100125
LRD 212.318396
LSL 18.758274
LTL 3.449099
LVL 0.706572
LYD 7.434429
MAD 10.80384
MDL 20.138208
MGA 5002.312974
MKD 61.501889
MMK 2452.791305
MNT 4200.232675
MOP 9.446272
MRU 46.61408
MUR 54.924034
MVR 18.047027
MWK 2028.407239
MXN 19.772678
MYR 4.718658
MZN 74.618245
NAD 18.758274
NGN 1575.0212
NIO 43.04622
NOK 10.873382
NPR 179.123658
NZD 1.955787
OMR 0.449135
PAB 1.16976
PEN 3.921726
PGK 5.184252
PHP 72.094817
PKR 324.590343
PLN 4.31409
PYG 7046.563228
QAR 4.252566
RON 5.253772
RSD 117.318928
RUB 97.019673
RWF 1723.711302
SAR 4.3924
SBD 9.382489
SCR 16.048488
SDG 702.614192
SEK 11.065462
SGD 1.482636
SHP 0.865406
SLE 28.731635
SLL 24494.494252
SOS 668.571663
SRD 44.118871
STD 24177.333533
STN 24.49174
SVC 10.235285
SYP 15187.649858
SZL 18.745598
THB 38.101171
TJS 10.791461
TMT 4.088354
TND 3.402353
TOP 2.812507
TRY 56.154236
TTD 7.934324
TWD 37.155546
TZS 3095.794925
UAH 52.271148
UGX 4351.364874
USD 1.168101
UYU 47.05393
UZS 13868.144894
VES 909.929991
VND 30444.801949
VUV 137.544113
WST 3.172455
XAF 655.733048
XAG 0.01697
XAU 0.000252
XCD 3.156852
XCG 2.108235
XDR 0.825908
XOF 655.730242
XPF 119.331742
YER 276.927548
ZAR 18.690773
ZMK 10514.297223
ZMW 22.197324
ZWL 376.128064

Trump avala Submarino Nuclear




El 29 de octubre de 2025, en la ciudad surcoreana de Gyeongju, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió con su homólogo surcoreano Lee Jae‑myung durante la cumbre de líderes del Foro de Cooperación Económica de Asia‑Pacífico (APEC). Tras semanas de negociaciones comerciales y de seguridad, ambos mandatarios anunciaron un amplio acuerdo que, entre otras cosas, reduce los aranceles estadounidenses a los productos surcoreanos y compromete a Seúl a realizar inversiones masivas en territorio estadounidense. Pero la noticia que más sorprendió a la región fue la autorización de Washington para que Corea del Sur pueda construir un submarino de propulsión nuclear.

Una decisión que rompe precedentes
Donald Trump comunicó públicamente que ha dado luz verde a Corea del Sur para pasar de los antiguos submarinos diésel a una nave impulsada por reactor nuclear. Según explicó en su red social, la embarcación se construirá en los astilleros de Filadelfia, propiedad del grupo surcoreano Hanwha Ocean, adquirido por esa compañía en 2024. Desde el punto de vista del mandatario, fabricar el submarino en Estados Unidos permitirá revitalizar la industria naval estadounidense y reforzar la alianza con Seúl. Además, Trump afirmó que el gobierno surcoreano se comprometió a comprar grandes cantidades de petróleo y gas a Estados Unidos y a realizar inversiones por 150 000 millones de dólares en el sector naval estadounidense y otros 200 000 millones en distintos sectores industriales.

Esta autorización es histórica porque, desde la década de 1950, Estados Unidos ha compartido su tecnología de propulsión nuclear sólo con el Reino Unido. Con ella, Corea del Sur se incorporaría al reducido grupo de países capaces de operar submarinos de propulsión nuclear, junto a Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y la India. A diferencia de los proyectos de la alianza AUKUS, que suministra reactores a Australia, la propuesta surcoreana contempla un único submarino y excluye la incorporación de armamento nuclear; la solicitud de Seúl se centra en emplear combustible enriquecido para mejorar autonomía y capacidades de seguimiento submarino.

Detalles del acuerdo comercial y las inversiones
El pacto alcanzado durante la visita de Trump contempla la reducción de los aranceles estadounidenses a productos surcoreanos al 15 % desde el 25 %, a cambio de que Seúl financie 350 000 millones de dólares en inversiones y compras. De ese total, 150 000 millones se destinarán específicamente al sector naval estadounidense en un plazo de varios años, y los 200 000 millones restantes irán a otros sectores clave, con un límite de 20 000 millones de dólares por año para evitar una desestabilización de la moneda surcoreana. Además, las inversiones de empresas surcoreanas en Estados Unidos superarán los 600 000 millones de dólares e incluirán la compra de equipamiento militar por valor de 25 000 millones para 2030. El acuerdo comercial también excluye los semiconductores, pero ambos gobiernos aseguran que las condiciones para esos productos no serán peores que las concedidas a Taiwán.

Reacciones y debate regional
La decisión de Washington generó reacciones inmediatas en Asia oriental. Corea del Norte, que en los últimos años ha desarrollado submarinos experimentales de propulsión nuclear y mantiene un programa de armas estratégicas, vio en la autorización una amenaza a su posición militar. China, por su parte, instó a Estados Unidos y Corea del Sur a respetar los compromisos de no proliferación nuclear y a no desestabilizar la región. Mientras tanto, el ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi, manifestó que Tokio debe debatir la posibilidad de incorporar submarinos de propulsión nuclear en su flota. Japón opera actualmente submarinos diésel‑eléctricos de la clase Taigei y su legislación limita el uso militar de la energía atómica, por lo que un viraje hacia reactores nucleares implicaría cambios legales y grandes inversiones. Sin embargo, el avance chino en este campo y las ambiciones norcoreanas han reactivado el debate político en Tokio.

Dentro de Corea del Sur, algunos legisladores y expertos cuestionan la necesidad y el costo del proyecto. Observan que el astillero de Filadelfia carece de experiencia en la construcción de submarinos de guerra y que, aunque la industria surcoreana posee tecnología avanzada, desarrollar un reactor naval puede llevar casi una década. Además, las disposiciones del Acuerdo 123 sobre energía atómica, vigente entre Estados Unidos y Corea del Sur, prohíben a Seúl enriquecer uranio o reprocesar combustible con fines militares. Para operar un submarino nuclear, Seúl depende de la cooperación estadounidense tanto para el suministro de combustible como para transferir la tecnología necesaria.

Organizaciones de control de armas también advirtieron que un submarino nuclear surcoreano podría abrir la puerta al uso de uranio altamente enriquecido con fines militares, lo que exigiría nuevas salvaguardias por parte del Organismo Internacional de Energía Atómica. Los defensores del proyecto replican que un submarino de propulsión nuclear tiene mayor autonomía y capacidad de vigilancia que uno diésel‑eléctrico, por lo que podría vigilar mejor la península coreana e incluso liberar recursos de la Marina estadounidense en la región.

Contexto internacional y significado estratégico
La autorización de Donald Trump llega en un momento de crecientes tensiones en el Indo‑Pacífico. China ha modernizado su flota de submarinos nucleares y expande su presencia en el Mar de China Meridional. Corea del Norte ha anunciado planes para construir un submarino nuclear táctico y ha profundizado sus vínculos militares con Rusia. Por su parte, Estados Unidos busca reforzar la disuasión extendida en la región y preservar su influencia frente al auge chino. La decisión de permitir un submarino nuclear surcoreano puede interpretarse como un mensaje político a Pekín y como una herramienta para fortalecer la alianza Seúl‑Washington. No obstante, expertos señalan que la medida también comercializa la relación, pues condiciona la cooperación de seguridad a fuertes compromisos económicos por parte de Corea del Sur.

En paralelo a la autorización, Trump anunció su intención de reanudar las pruebas de armas nucleares, suspendidas desde 1992. Este anuncio ha generado inquietud en la comunidad internacional y se interpreta como parte de una estrategia de presión sobre otras potencias que han probado misiles de crucero de alcance casi ilimitado. La conjunción de ambos anuncios –la autorización para el submarino surcoreano y el retorno de las pruebas nucleares estadounidenses– marca un giro significativo en la política de seguridad de Washington y subraya el regreso de la competición nuclear como eje de la geopolítica mundial.

Perspectivas
Aunque la autorización estadounidense permite a Corea del Sur embarcarse en la construcción de su primer submarino de propulsión nuclear, el proyecto sigue rodeado de incógnitas. Se necesitan acuerdos precisos sobre el suministro y el tipo de combustible, la participación de la industria surcoreana, los costos y los plazos de construcción. Igualmente, cualquier avance requerirá la aceptación de los parlamentos y la opinión pública en ambos países. Corea del Sur deberá equilibrar su deseo de mayor autonomía defensiva con las obligaciones de no proliferación y con las preocupaciones de sus vecinos.

En definitiva, la luz verde de Donald Trump a Corea del Sur para construir un submarino de propulsión nuclear constituye un hecho sin precedentes que reconfigura la seguridad en Asia oriental. Refuerza la alianza bilateral a través de un intercambio de inversiones y tecnología, pero también suscita debates sobre la proliferación nuclear, la competencia con China y el costo político y económico de la disuasión en el siglo XXI.