The Japan Times - Plan de EEUU en Irán, en vilo

EUR -
AED 4.212777
AFN 72.835586
ALL 94.512843
AMD 422.248264
ANG 2.053494
AOA 1052.895931
ARS 1680.790338
AUD 1.635257
AWG 2.067368
AZN 1.95436
BAM 1.956354
BBD 2.309354
BDT 140.73988
BGN 1.939347
BHD 0.432422
BIF 3423.630825
BMD 1.146945
BND 1.480319
BOB 7.92328
BRL 5.90941
BSD 1.146625
BTN 108.087801
BWP 15.582008
BYN 3.185903
BYR 22480.122
BZD 2.305963
CAD 1.623185
CDF 2615.035015
CHF 0.925648
CLF 0.026299
CLP 1035.072439
CNY 7.764364
CNH 7.780559
COP 3960.034063
CRC 520.14739
CUC 1.146945
CUP 30.394043
CVE 110.569964
CZK 24.190336
DJF 203.835517
DKK 7.474072
DOP 66.986043
DZD 152.939427
EGP 57.331754
ERN 17.204175
ETB 181.647461
FJD 2.564
FKP 0.86699
GBP 0.866531
GEL 3.039852
GGP 0.86699
GHS 12.874504
GIP 0.86699
GMD 84.304874
GNF 10064.442782
GTQ 8.746478
GYD 239.84901
HKD 8.988436
HNL 30.606273
HRK 7.533254
HTG 149.77244
HUF 351.906109
IDR 20445.785654
ILS 3.394682
IMP 0.86699
INR 108.1919
IQD 1502.49795
IRR 1577049.375404
ISK 143.976448
JEP 0.86699
JMD 181.171337
JOD 0.813229
JPY 185.008009
KES 148.419043
KGS 100.300781
KHR 4599.249852
KMF 492.617229
KPW 1032.250901
KRW 1752.130969
KWD 0.353179
KYD 0.955446
KZT 559.543917
LAK 25295.872375
LBP 102708.92515
LKR 382.668433
LRD 208.916469
LSL 18.815678
LTL 3.386631
LVL 0.693776
LYD 7.311819
MAD 10.580612
MDL 20.248208
MGA 4817.169398
MKD 61.628611
MMK 2408.037641
MNT 4105.573741
MOP 9.256923
MRU 45.947051
MUR 54.881752
MVR 17.720734
MWK 1992.243861
MXN 19.872547
MYR 4.745948
MZN 73.301688
NAD 18.814173
NGN 1560.350288
NIO 41.990088
NOK 11.102662
NPR 172.945006
NZD 1.997675
OMR 0.441554
PAB 1.14663
PEN 3.881306
PGK 5.032508
PHP 69.638491
PKR 319.223511
PLN 4.259467
PYG 7041.056554
QAR 4.175458
RON 5.239364
RSD 117.183799
RUB 83.845404
RWF 1679.12748
SAR 4.299026
SBD 9.24601
SCR 15.693948
SDG 688.744688
SEK 10.98638
SGD 1.482316
SHP 0.85631
SLE 28.387314
SLL 24050.86738
SOS 655.483268
SRD 42.898615
STD 23739.445827
STN 24.544623
SVC 10.032843
SYP 126.774237
SZL 18.814083
THB 37.723444
TJS 10.63456
TMT 4.014308
TND 3.339618
TOP 2.761569
TRY 53.262066
TTD 7.775237
TWD 36.375404
TZS 3017.595134
UAH 51.508996
UGX 4173.182519
USD 1.146945
UYU 45.84299
UZS 13769.075108
VES 695.774297
VND 30176.12295
VUV 136.079641
WST 3.156168
XAF 656.142926
XAG 0.017684
XAU 0.000276
XCD 3.099677
XCG 2.066386
XDR 0.807102
XOF 648.024305
XPF 119.331742
YER 273.665193
ZAR 18.876464
ZMK 10323.885445
ZMW 20.552914
ZWL 369.315822

Plan de EEUU en Irán, en vilo




El 28 de febrero de 2026 las fuerzas de Estados Unidos y de Israel lanzaron una campaña aérea masiva contra Irán bautizada Operación Furia Épica. Las primeras oleadas destruyeron centros de mando de los Guardianes de la Revolución, depósitos de misiles y parte de la flota iraní en el golfo Pérsico, pero no lograron frenar la capacidad militar del país. Casi un mes después, y con los frentes abiertos en el Líbano, Irak, Siria y el estrecho de Ormuz, la administración de Donald Trump intentó abrir la vía diplomática. A través de Pakistán entregó a Teherán un plan de 15 puntos para poner fin a la guerra. La propuesta incluía el desmantelamiento completo de las capacidades nucleares de Irán, la retirada del uranio enriquecido, el fin del apoyo a milicias como Hezbolá o Hamás y la apertura permanente del estrecho de Ormuz. A cambio, Washington se comprometía a levantar las sanciones y a permitir un programa nuclear civil controlado.

Trump presentó el plan como una muestra de fuerza y aseguró que Irán estaba “desesperado” por llegar a un acuerdo. El presidente afirmaba que ya había obtenido garantías de que la República Islámica renunciaría a la bomba y presumía de haber destruido gran parte de la armada y las defensas aéreas iraníes. Las declaraciones coincidieron con el despliegue de unos 3 000 soldados de élite en Oriente Próximo y con nuevas amenazas de bombardear instalaciones energéticas iraníes si Teherán no reabría Ormuz. La Casa Blanca aseguró que las conversaciones eran “productivas”, aunque los hechos en el campo de batalla relataban lo contrario.

Rechazo y contrapropuesta de Irán
Lejos de aceptar la oferta estadounidense, Teherán la consideró humillante. El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, negó que hubiera cualquier tipo de negociación y declaró que “no planeamos ninguna negociación con el enemigo”. La televisión estatal difundió un contraplan que recoge cinco exigencias: cese total de la agresión y de los asesinatos de dirigentes iraníes; garantías concretas de que Estados Unidos e Israel no volverán a atacar; pago de reparaciones por los daños causados; fin de las hostilidades en todos los frentes y para todos los grupos de resistencia aliados de Irán; y reconocimiento de la soberanía iraní sobre el estrecho de Ormuz. Según funcionarios iraníes, el final de la guerra solo llegará cuando esas condiciones se cumplan.

Irán también utiliza el tiempo como arma. Mientras rechaza el plan estadounidense, ha intensificado los ataques con misiles y drones contra bases de EE.UU. en Kuwait y Arabia Saudí, contra Israel desde Líbano y desde Siria, y ha bloqueado el estrecho de Ormuz, obligando a desviar rutas marítimas. El grupo chií Houthi de Yemen se sumó al conflicto a finales de marzo, abriendo un nuevo frente en el mar Rojo. Para la República Islámica, mantener la presión militar y económica sobre Washington y sus aliados es una forma de ganar fuerza negociadora y demostrar que no está derrotada.

Coste humano y militar
Cuatro semanas de hostilidades han dejado un saldo trágico. Organizaciones de derechos humanos calculan que más de 3 500 iraníes han muerto desde el inicio de la guerra; al menos 1 900 de esas muertes corresponden a ataques estadounidenses e israelíes y más de 20 000 personas resultaron heridas. En Líbano, las autoridades hablan de 1 345 muertos, entre ellos más de un centenar de niños. En Israel los misiles disparados desde Irán y Líbano han causado 19 fallecidos, mientras que 10 soldados israelíes murieron en combates en el sur de Líbano. Estados Unidos reconoce la muerte de 13 militares y decenas de heridos. Otros países del Golfo han sufrido víctimas civiles y militares debido a los ataques cruzados. Millones de personas han abandonado sus hogares en Irán y el Líbano para huir de las bombas.

Las bajas no han frenado la escalada. Washington y Tel Aviv anuncian cada semana la destrucción de cientos de objetivos; Irán presume de haber atacado el portaaviones USS Abraham Lincoln y de haber hundido embarcaciones estadounidenses. Los combates se han extendido a Yemen, Irak y Siria, y los incidentes en el mar se multiplican. La perspectiva de un alto el fuego inmediato parece remota.

Estrategia fallida y críticas internas
Diversos analistas consideran que el plan de 15 puntos es inviable porque no tiene en cuenta la realidad política iraní ni el contexto regional. La ofensiva de febrero, que eliminó a Ali Jamenei y dañó infraestructuras militares, se interpretó en Washington como un triunfo rápido. Sin embargo, la historia demostró lo contrario. Como ya ocurrió en Irak, la sobreconfianza y el predominio del poder aéreo no bastaron para quebrar al régimen. En lugar de colapsar, Irán proclamó un nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, reforzó su narrativa de resistencia y estrechó la cooperación con Rusia y China.

El carácter cambiante de los objetivos de Trump —destruir misiles y drones, aniquilar la marina iraní, frenar el programa nuclear y finalmente promover un “cambio de régimen”— ha dificultado la construcción de una coalición internacional y ha alimentado el escepticismo de aliados europeos. La operación carece de respaldo de Naciones Unidas y de autorización del Congreso estadounidense. Además, la estrategia de delegar en Israel la selección de objetivos ha restado control a Washington y ha arrastrado a EE.UU. a una guerra más amplia. Dentro del propio país surgen voces que reprochan al presidente su arrogancia, la falta de un plan de salida y el caos logístico, sentimiento que también se refleja en foros y redes sociales, donde muchos usuarios cuestionan “la inexistencia de una estrategia” y advierten de que la política exterior se dirige hacia un callejón sin salida.

Impacto sobre la economía y la seguridad global
La prolongación de la guerra ha golpeado duramente a la economía mundial. El bloqueo del estrecho de Ormuz interrumpió el paso de cerca de una quinta parte del petróleo mundial y de casi un tercio del comercio de fertilizantes. Las cotizaciones de Brent superaron los 112 dólares y el barril de West Texas se situó alrededor de 100 dólares, avivando la inflación global. Las bolsas asiáticas, europeas y norteamericanas sufrieron desplomes de hasta un 10% en marzo y los índices de Wall Street entraron en corrección. Cada vez que Trump amenaza con bombardear refinerías o centrales eléctricas iraníes, los mercados reaccionan con nerviosismo.

La crisis energética ha tenido un efecto dominó. Los precios del gas natural se duplicaron en Europa y Asia, disparando el coste de la urea, el fertilizante más utilizado del mundo. En apenas tres semanas el precio de la urea se incrementó un 47 % y podría duplicarse; en España los fertilizantes valen un 20 % más que antes de la guerra. Qatar, principal exportador mundial, paralizó su planta de urea tras el ataque a Ras Laffan, y otros productores como Bangladesh, India o Pakistán recortaron su producción por la falta de gas. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advierte que los precios globales de los fertilizantes podrían subir entre un 15 % y un 20 % en la primera mitad de 2026. La escasez amenaza la siembra del hemisferio norte: si los agricultores no fertilizan en primavera, no podrán recuperar las pérdidas y la cosecha se resentirá a partir de agosto. El Gobierno español teme una escalada de precios de los alimentos y presión migratoria hacia Europa en 2027.

En Estados Unidos, los granjeros enfrentan un déficit de dos millones de toneladas de urea y contemplan reducir el maíz o rotar hacia cultivos menos exigentes en nitrógeno. A la crisis del nitrógeno se suma la escasez de azufre, esencial para los fertilizantes fosfatados. En los países del Sahel, Yemen, Egipto y otras regiones dependientes de importaciones, la situación es crítica: sin fertilizantes, la producción se hundirá y los precios de los alimentos se dispararán, generando inestabilidad social.

Perspectivas y dilemas
El plan de paz de Washington pretendía detener una guerra que desestabiliza Oriente Próximo y sacude la economía global, pero hasta ahora ha sido recibido con rechazo. Teherán no ve incentivos para ceder mientras la Operación Furia Épica continúe matando a sus civiles y sus líderes. La Casa Blanca insiste en que las conversaciones con Irán están vivas y que la República Islámica acabará aceptando la realidad militar. Sin embargo, el terreno muestra lo contrario: la guerra se extiende, los aliados de Irán se activan y la diplomacia permanece estancada.

En este contexto, la pregunta que muchos se hacen es ¿hasta dónde quieren llegar? El riesgo es que la estrategia de Trump acabe atrapando a Estados Unidos en un conflicto sin salida, con enormes costes humanos y económicos y pocas probabilidades de lograr sus objetivos. La guerra ya ha trastocado los mercados de energía, fertilizantes y alimentos, ha puesto en peligro la seguridad de rutas vitales como Ormuz y ha tensionado alianzas internacionales. Mientras tanto, la población civil en Irán, Líbano, Israel y los países vecinos sigue pagando el precio más alto.