The Japan Times - Trump sepulta la OTAN

EUR -
AED 4.304535
AFN 74.415645
ALL 95.657107
AMD 433.266248
ANG 2.097923
AOA 1075.987332
ARS 1632.462783
AUD 1.618609
AWG 2.10978
AZN 1.995685
BAM 1.95696
BBD 2.355816
BDT 143.515066
BGN 1.955182
BHD 0.442264
BIF 3480.663113
BMD 1.1721
BND 1.493585
BOB 8.08179
BRL 5.777048
BSD 1.169703
BTN 111.388975
BWP 15.895422
BYN 3.311291
BYR 22973.155008
BZD 2.352414
CAD 1.593832
CDF 2713.410971
CHF 0.915931
CLF 0.026961
CLP 1061.125158
CNY 8.005851
CNH 7.994049
COP 4354.596695
CRC 532.117675
CUC 1.1721
CUP 31.060643
CVE 110.330397
CZK 24.387118
DJF 208.285235
DKK 7.472581
DOP 69.691606
DZD 155.219479
EGP 62.848343
ERN 17.581496
ETB 184.078001
FJD 2.563206
FKP 0.866016
GBP 0.863679
GEL 3.153155
GGP 0.866016
GHS 13.111772
GIP 0.866016
GMD 85.5636
GNF 10265.084482
GTQ 8.926425
GYD 244.705045
HKD 9.184562
HNL 31.091562
HRK 7.536132
HTG 153.080736
HUF 361.208245
IDR 20385.100166
ILS 3.445502
IMP 0.866016
INR 111.392962
IQD 1535.450666
IRR 1542483.264488
ISK 143.183982
JEP 0.866016
JMD 184.059098
JOD 0.831057
JPY 185.02061
KES 151.059928
KGS 102.465547
KHR 4691.780986
KMF 492.899268
KPW 1054.893514
KRW 1708.523207
KWD 0.360983
KYD 0.974686
KZT 543.506793
LAK 25685.443819
LBP 104960.575553
LKR 374.295051
LRD 214.629049
LSL 19.57457
LTL 3.460905
LVL 0.708991
LYD 7.420462
MAD 10.810308
MDL 20.188138
MGA 4875.934547
MKD 61.666821
MMK 2461.06562
MNT 4194.484409
MOP 9.441277
MRU 46.704082
MUR 55.029953
MVR 18.11485
MWK 2028.202188
MXN 20.298431
MYR 4.633318
MZN 74.895135
NAD 19.57457
NGN 1600.967936
NIO 43.028082
NOK 10.812432
NPR 178.221398
NZD 1.974344
OMR 0.450665
PAB 1.169693
PEN 4.100631
PGK 5.086015
PHP 71.917685
PKR 325.951694
PLN 4.24541
PYG 7087.261339
QAR 4.27424
RON 5.239167
RSD 117.373693
RUB 88.494306
RWF 1710.213705
SAR 4.397511
SBD 9.414608
SCR 16.200818
SDG 703.844816
SEK 10.812479
SGD 1.492646
SHP 0.875091
SLE 28.862896
SLL 24578.341116
SOS 668.496242
SRD 43.92678
STD 24260.098268
STN 24.514531
SVC 10.234153
SYP 129.553035
SZL 19.570266
THB 38.077418
TJS 10.936276
TMT 4.10821
TND 3.386779
TOP 2.822135
TRY 53.020046
TTD 7.928767
TWD 36.943993
TZS 3044.157544
UAH 51.401968
UGX 4415.617294
USD 1.1721
UYU 47.088068
UZS 14094.499388
VES 578.424145
VND 30857.869995
VUV 138.92257
WST 3.183342
XAF 656.34604
XAG 0.015522
XAU 0.000252
XCD 3.167658
XCG 2.107967
XDR 0.816284
XOF 655.789907
XPF 119.331742
YER 279.674102
ZAR 19.389753
ZMK 10550.300729
ZMW 22.077274
ZWL 377.41564

Trump sepulta la OTAN




Cuando el presidente estadounidense decidió lanzar la operación militar contra Irán a finales de febrero de 2026, lo hizo sin consultar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte. El ataque buscaba abrir el estrecho de Ormuz y neutralizar infraestructuras iraníes. Pocas horas después, Trump exigió que sus aliados apoyaran el bloqueo naval y autorizasen el uso de sus bases militares. España, Italia, Francia y Alemania se negaron a involucrarse en una guerra que consideraban ilegal; Madrid y Roma impidieron que aviones estadounidenses utilizaran sus bases y espacios aéreos.

Los gobiernos europeo justificaron su negativa en el carácter unilateral de la operación y en el hecho de que la OTAN es una alianza defensiva, no un instrumento para emprender guerras de elección. El primer ministro español, Pedro Sánchez, reiteró públicamente el rechazo a la intervención y la calificó de “error extraordinario” que viola el derecho internacional. Recordó que entre aliados se debe ayudar cuando se tiene razón, pero también señalar cuando uno se equivoca. España subrayó su lema: “No a la guerra”, subrayando que la fuerza no resuelve conflictos. Italia, por su parte, comunicó que la base de Sigonella en Sicilia no se utilizaría para vuelos de combate porque esas operaciones no estaban contempladas en los tratados bilaterales. El ministro de Defensa italiano anunció que cualquier solicitud de uso de bases para operaciones ofensivas se sometería al Parlamento. Francia siguió la misma línea, prohibiendo el sobrevuelo de aviones estadounidenses, lo que provocó la ira de Washington.

Escalada verbal y amenazas de retirada
La reacción de Donald Trump fue furibunda. Calificó a los aliados de “cobardes” y tildó a la OTAN de “tigre de papel” sin Estados Unidos. Sostuvo que la Alianza no estuvo presente cuando EE. UU. la necesitó y advirtió que tampoco estaría si volvían a necesitarla. En sus redes sociales lanzó la amenaza: “lo recordaremos”. Incluso dijo que simpatizaba con los senadores estadounidenses que proponían retirar las tropas de las bases ubicadas en países “poco útiles” como España o Italia.

Las amenazas no quedaron en palabras. Fuentes de la Casa Blanca filtraron que se estudia una reubicación de tropas en países más alineados con Washington y Tel Aviv. La medida afectaría a España, Alemania, Italia y Francia, mientras que Polonia, Rumanía, Lituania y Grecia podrían beneficiarse del traslado de efectivos. Trump ha insistido también en que EE. UU. sólo permanecerá en la OTAN si los aliados “pagan sus facturas” y eleva la exigencia de gasto en defensa hasta el 5 % del PIB para 2035.

Durante los primeros meses de 2026, sus diatribas contra la alianza se intensificaron: propuso invocar el Artículo 5 para proteger la frontera sur de EE. UU., minimizó el papel de los aliados en Afganistán y volvió a calificar a la OTAN de “tigre de papel”. En varias ocasiones declaró que ya no necesitaba ni deseaba la ayuda de los miembros y aseguró que sin Estados Unidos la organización carecía de disuasión. En su cronología de reproches figuran declaraciones en las que acusa a los aliados de aprovecharse de Washington y advierte que su país podría salir de la alianza.

España e Italia: razones de una ruptura
Para España y su gobierno de coalición progresista, la negativa a participar en la ofensiva se explica por tres factores: su apuesta por soluciones diplomáticas, el respeto al derecho internacional y una opinión pública mayoritariamente pacifista. El Ejecutivo recordó la experiencia de la guerra de Irak de 2003 y aseguró que no repetiría “errores del pasado”. Aunque España autorizó el envío de una fragata a Chipre para misiones de rescate y defensa, insistió en que esa participación no equivalía a involucrarse en la guerra. Sánchez afirmó que los aliados deben corregirse entre sí cuando uno comete un error, reiterando que la guerra es “de todas todas ilegal”.

Italia atraviesa una situación similar. La primera ministra Giorgia Meloni se ha distanciado de Estados Unidos tras la ofensiva. Su gobierno se negó a renovar el memorándum de defensa con Israel y suspendió la cooperación militar tras un ataque israelí que mató a cascos azules italianos. En el contexto de la guerra de Irán, Italia priorizó el respeto a sus tratados y a la opinión pública interna, que rechaza mayoritariamente la participación en conflictos exteriores. Solo un 12 % de los italianos tiene una opinión favorable de Trump y en España apenas llega al 15 %.

El distanciamiento con Washington también obedece a la defensa de la soberanía europea. Ambos gobiernos, junto con Francia y Alemania, defienden que Europa debe avanzar hacia una autonomía estratégica que le permita tomar decisiones sin depender exclusivamente de Estados Unidos. Sus Fuerzas Armadas participan en operaciones de defensa y evacuación, pero rechazan ser cómplices de una escalada que consideran ajena a sus intereses y a la legalidad internacional.

Un impacto geopolítico más amplio
La ruptura con España e Italia tiene implicaciones para el equilibrio militar en Europa. La posibilidad de que Estados Unidos cierre bases en Rota, Morón o Sigonella alteraría la arquitectura de defensa del sur de Europa y podría reforzar la presencia estadounidense en el flanco oriental, particularmente en Polonia. Varsovia y otros aliados del este han apoyado la coalición para vigilar el estrecho de Ormuz y están dispuestos a acoger más tropas, reforzando así su papel dentro de la alianza. Esto profundiza una división entre un sur europeo renuente a la guerra y un este más dependiente del escudo estadounidense, pero también interesado en aprovechar la ocasión para aumentar su peso.

Sin embargo, incluso en Estados Unidos la pertenencia a la OTAN conserva un amplio apoyo: encuestas recientes muestran que más de dos tercios de los ciudadanos desean mantener o aumentar el compromiso con la alianza, incluyendo una mayoría de republicanos. Esta brecha entre la opinión pública y el discurso del presidente complica los planes de retirada. Según expertos citados por analistas internacionales, Trump ha erosionado la credibilidad de la cláusula de defensa mutua y sembrado dudas que persistirán más allá de su mandato.

Opinión pública y comentarios ciudadanos
Las reacciones ciudadanas ante la disputa son diversas. Muchos europeos celebran que sus gobiernos se mantengan al margen de una guerra que ven como un error estratégico y moral. Comentarios en redes sociales y foros expresan que Europa debe dejar de ser “buenista” y aprender a defenderse sola. Otros señalan con ironía que, al negarse a facilitar las bases, España e Italia provocarán que la flota estadounidense se marche, lo que obligará a ambos países a asumir mayor responsabilidad en su propia seguridad energética. Algunos internautas critican a Pedro Sánchez por buscar alianzas con potencias emergentes en lugar de respaldar a Washington, mientras otros sostienen que ser enemigo de Trump se ha convertido en un activo electoral.

Hay también voces que se lamentan de la debilidad europea y consideran que la Alianza Atlántica es vital para la protección del continente frente a amenazas como Rusia; temen que la fractura derive en un vacío estratégico que países adversarios podrían aprovechar. En conjunto, la opinión pública refleja tanto cansancio ante la guerra como preocupación por las repercusiones económicas —desde el encarecimiento del combustible tras el cierre de Ormuz hasta la posibilidad de perder inversiones militares— y la necesidad de preservar la seguridad colectiva sin renunciar a los principios de legalidad internacional y soberanía.

Perspectivas
La ofensiva contra Irán y la respuesta europea han abierto la mayor crisis en la OTAN desde su creación. Donald Trump ha multiplicado las amenazas y exigencias, condicionando la permanencia de Estados Unidos en la alianza al aumento del gasto europeo y a la colaboración en su agenda militar. España e Italia, apoyadas por Francia y Alemania, han optado por la desobediencia pacífica: retirarse de operaciones ofensivas, defender el derecho internacional y buscar una autonomía estratégica.

Si la Casa Blanca cumple sus amenazas de retirar bases, la reconfiguración del despliegue podría beneficiar a Polonia y otros países del este, pero también erosionar el tejido político que sostiene la Alianza. Mientras tanto, la opinión pública europea sigue desconfiando de un presidente que muchos consideran impredecible y belicoso. La historia de la OTAN enseña que su fuerza radica en la unidad y la confianza mutua; sin ellas, la alianza corre el riesgo de quedar, como dijo el propio Trump, en un “tigre de papel”.