Un oasis saudita se adapta a la vida bajo el fuego iraní
Muy popular entre los habitantes de Riad por la tranquilidad y el frescor que ofrece, el oasis de Al Kharj vive ahora al ritmo de los misiles y los drones lanzados por Irán, en medio de la guerra que libra contra Estados Unidos e Israel.
La ciudad, unos cien kilómetros al sureste de la capital saudita, es famosa por sus dátiles y por sus avenidas flanqueadas por palmeras.
A sus afueras se encuentra la imponente base aérea Príncipe Sultán, que alberga soldados estadounidenses.
Una docena de ellos resultaron heridos en un ataque iraní contra esa base, informaron en marzo medios estadounidenses, que también dieron cuenta de daños en varios aviones de reabastecimiento. Teherán, en tanto, afirmó que había alcanzado un aparato de vigilancia valorado en cientos de millones de dólares.
Desde que estalló la guerra con los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, la república islámica ha respondido con bombardeos contra sus vecinos del Golfo, a quienes acusa de permitir que las tropas estadounidenses usen su territorio para las operaciones militares.
- "Inusual" -
Aún así, los vecinos de Al Kharj hacen gala de un cierto estoicismo frente a los proyectiles y drones que con frecuencia sobrevuelan sus hogares.
"Escuchamos los fuertes ruidos de las interceptaciones pero pocas veces vemos algo en el cielo", contó a la AFP Abdulá, un habitante de unos 60 años que prefirió no dar su apellido.
Sin embargo, el conflicto ya ha causado muertos en la ciudad. El 8 de marzo, dos trabajadores migrantes murieron cuando un proyectil alcanzó un barrio residencial. Fueron los primeros decesos reportados en el reino por culpa de esta guerra.
La semana pasada, dos personas resultaron heridas por la caída de fragmentos provenientes de drones que habían sido interceptados, y varias viviendas fueron dañadas, según las autoridades.
"Esto es algo inusual en Al Kharj", señala Abdulá al salir de una mezquita, después de la oración vespertina.
Pero, dice, "la vida es normal y continúa de forma habitual, sin ningún cambio y sin pánico".
Los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de Irán, acusan a Riad de albergar aviones cazabombarderos estadounidenses, como F-35 y F-16, e infraestructuras de reabastecimiento.
Las fuerzas estadounidenses regresaron a Arabia Saudita en 2019, varios años después de haberse retirado, en virtud de acuerdo entre Washington y Riad. En aquel entonces, la prensa estadounidense informó que la base aérea Príncipe Sultán acogería a cientos de soldados estadounidenses.
Anteriormente, en esa base se había ubicado el centro de mando durante la primera guerra del Golfo, y también de forma breve durante la invasión estadounidense de Irak en 2003. Ese mismo año, las tropas de Washington abandonaron Arabia Saudita.
- Sin ceder al miedo -
El tema de la presencia de tropas estadounidenses en el reino continúa siendo fuente de discordia entre los círculos más conservadores, que la consideran incompatible con el estatus que tiene Arabia Saudita de guardián de los dos lugares más sagrados del islam, La Meca y Medina.
Pero, a primera vista, el apacible panorama que brinda Al Kharj no da ningún indicio de su pasado militar.
La región es desde hace tiempo un centro de producción agrícola, con verdes cultivos y frondosos vergeles; un contrapunto a las grandes extensiones desérticas que cubren la mayor parte del país.
En un restaurante, unos clientes consultan en el celular las últimas noticias del conflicto, mientras dan cuenta de platos de arroz y carne asada. "Al Kharj ahora está de actualidad y los amigos nos llaman para preguntarnos cómo estamos", comenta, con un deje irónico, Turki, un funcionario.
Pero, pese a los ataques contra la base, los periodistas de AFP no vieron que se hubiera reforzado la seguridad en la ciudad.
"Mentiría si dijera que no tengo miedo cuando oigo las explosiones o cuando me enteré de la muerte de los trabajadores extranjeros", admite Batul, una estudiante de 21 años, que está tomando café.
Con todo, sostiene que se niega a ceder al miedo.
"Como pueden ver, estudio fuera", señala la joven, vestida con un velo integral negro. "Mi rutina no ha cambiado en absoluto a causa de la guerra".
S.Suzuki--JT