Socorristas de Colombia rescatan a una mujer bajo los escombros de un potente terremoto
Socorristas y voluntarios colombianos rescataron con vida el martes a una mujer de 32 años bajo los escombros de un edificio derrumbado, en medio de vítores y aplausos mientras los equipos, agotados, buscan más supervivientes del terremoto más fuerte que ha sufrido el país este siglo.
Daniela Largo estuvo más de 35 horas bajo las ruinas de un hotel, hasta que salió en una camilla envuelta en una manta azul, mientras los equipos de rescate y los familiares gritaban de alegría.
El terremoto de magnitud 7,4 sacudió la mañana del lunes a varias ciudades de la región cafetera y del Pacífico. En medio de las calles llenas de vidrios, pedazos de muros y cables colgando avanzan las labores de rescate.
Las autoridades revisaron a la baja el número de muertos, con un total de 216, después de que la gobernación del Valle del Cauca y la alcaldía de Cali corrigieran las cifras anteriores.
"En el momento que estábamos perdiendo las esperanzas, recibimos una llamada", dijo a la AFP la madre, Sandra Milena Pérez, en Pereira.
Pérez explicó que un vecino oyó gritos de auxilio bajo los escombros y llamó a voluntarios y rescatistas profesionales para intentar salvarla.
En Pereira y Cali, las ciudades más afectadas, las familias duermen en los parques por el temor a las réplicas. Manzanas enteras quedaron reducidas a escombros.
"Con las manos, con guantes trabajamos en esto (...) Es triste ver que el tiempo se nos está pasando", para encontrar gente con vida, dijo Pablo César Ruiz, voluntario en Cali.
- Búsqueda incansable -
Beatriz Arcos estuvo cerca de una hora bajo las ruinas de su apartamento en Cali. Un muro le cayó encima. Fue atendida en el hospital y regresó a ver lo que quedó del edificio de tres pisos donde vivía.
"Es tan rápido que uno no puede ni explicar (...) Mi esposo sufrió, mi mamá también se golpeó las piernas", dijo aún dolorida en la espalda. Sentada frente a la edificación, espera que su hijo pueda rescatar documentos y pertenencias.
Los equipos de emergencia trabajaban con grúas, perros y maquinaria, mientras los voluntarios forman cadenas humanas para retirar los escombros a mano.
Varias instalaciones hospitalarias resultaron dañadas y muchos pacientes fueron atendidos en las aceras. Las escuelas públicas están cerradas.
Los vecinos se suman a los bomberos con picos y palas y escarban con las manos entre los escombros. Cada tanto los equipos de rescate se detienen para escuchar alguna señal de vida.
Un mero silbido de respuesta anima a las brigadas, explicó el voluntario Andrés Felipe Mejía. Así fue que llegaron hasta un hombre y su nieto bebé en un edificio derrumbado, aunque la madre del niño seguía atrapada, según explicó.
El presidente Abelardo de la Espriella, que asumió el 7 de agosto, declaró el estado de emergencia en el país y ha visitado las ciudades más afectadas.
- "Perdimos todo" -
Ubicada en el turístico Eje Cafetero, Pereira es la segunda ciudad más golpeada con 72 fallecidos.
La mayoría de los 480.000 habitantes quedaron sin electricidad y poca conexión a internet. El martes recorrían las calles en motocicletas para constatar la magnitud del desastre. Pasan la noche a la intemperie por temor a las réplicas o porque sus viviendas están muy agrietadas.
"Es de película (...) como de terror porque es todo a oscuras, pero también es muy bonito la gente como se une", dijo Daniel Hernández, un tatuador y voluntario de 31 años.
En un parque se levanta hoy un refugio improvisado con carpas y colchones. En los supermercados escasea el agua y alimentos.
"Perdimos todo pero estamos vivos", dijo John Tabasco, un mesero de 23 años, junto a su mujer e hijo de siete meses.
"Han sido momentos de miedo, pánico, psicosis", añadió.
- Solidaridad -
En medio de la destrucción, muchos se movilizaron para ayudar. Miles llevaron agua, comida y suministros a los barrios afectados, mientras se formaban largas colas frente a los centros de donación de sangre.
El epicentro del terremoto se ubicó cerca de San José del Palmar, en Chocó, una región pobre a la cual resulta difícil acceder debido al daño en las carreteras.
Durante una visita a Pereira el martes, De la Espriella anunció ayudas para los damnificados, entre ellos subsidios de vivienda.
El sismo evoca la tragedia del fuerte terremoto de 1999 que dejó casi 1.200 muertos en la zona cafetera.
El terremoto también afectó a seis aeropuertos, de los cuales dos permanecen cerrados para vuelos comerciales este martes.
Cali, Pereira y Manizales ordenaron toques de queda nocturnos.
Estados Unidos, aliado del nuevo gobierno, ofreció una ayuda de 15,5 millones de dólares para atender la emergencia.
T.Maeda--JT