The Japan Times - DOGE: Fracaso en recortar gasto

EUR -
AED 4.285175
AFN 76.424699
ALL 92.321893
AMD 425.425894
ANG 2.08837
AOA 1071.148888
ARS 1763.077247
AUD 1.630788
AWG 2.094457
AZN 1.98039
BAM 1.957349
BBD 2.350801
BDT 143.625537
BGN 1.979368
BHD 0.440058
BIF 3484.61806
BMD 1.166829
BND 1.482999
BOB 13.439523
BRL 6.006817
BSD 1.167149
BTN 111.307723
BWP 15.627169
BYN 3.521248
BYR 22869.841163
BZD 2.347438
CAD 1.614978
CDF 2657.454535
CHF 0.936818
CLF 0.027028
CLP 1063.786394
CNY 7.843597
CNH 7.838635
COP 3589.876634
CRC 529.530508
CUC 1.166829
CUP 30.920959
CVE 110.352352
CZK 24.083689
DJF 207.840068
DKK 7.475176
DOP 68.353521
DZD 155.220469
EGP 58.830686
ERN 17.502429
ETB 188.384105
FJD 2.586161
FKP 0.856097
GBP 0.855875
GEL 3.039603
GGP 0.856097
GHS 13.014469
GIP 0.856097
GMD 86.345414
GNF 10255.11768
GTQ 8.904973
GYD 244.188061
HKD 9.146397
HNL 31.305512
HRK 7.534224
HTG 152.689556
HUF 360.994025
IDR 20635.364335
ILS 3.476104
IMP 0.856097
INR 111.196143
IQD 1528.99721
IRR 1603893.464716
ISK 141.197668
JEP 0.856097
JMD 185.246636
JOD 0.827248
JPY 185.843712
KES 150.999808
KGS 102.039061
KHR 4723.6379
KMF 493.568437
KPW 1050.14611
KRW 1616.115972
KWD 0.360095
KYD 0.972657
KZT 534.444503
LAK 26196.511957
LBP 104519.539151
LKR 383.368393
LRD 211.83496
LSL 18.669218
LTL 3.445342
LVL 0.705803
LYD 7.38985
MAD 10.785276
MDL 20.168706
MGA 4994.911032
MKD 61.569528
MMK 2450.072648
MNT 4196.542796
MOP 9.423138
MRU 46.800648
MUR 54.572628
MVR 18.038883
MWK 2023.858671
MXN 19.772909
MYR 4.71621
MZN 74.566149
NAD 18.669218
NGN 1572.64802
NIO 42.954738
NOK 10.870012
NPR 178.099031
NZD 1.955197
OMR 0.448614
PAB 1.167214
PEN 3.917251
PGK 5.175096
PHP 71.9805
PKR 323.80738
PLN 4.301631
PYG 6996.538275
QAR 4.254768
RON 5.255979
RSD 117.358354
RUB 97.72111
RWF 1720.439738
SAR 4.385282
SBD 9.357236
SCR 15.982735
SDG 701.847799
SEK 11.052786
SGD 1.48182
SHP 0.864464
SLE 28.762162
SLL 24467.81207
SOS 667.042305
SRD 44.248506
STD 24150.996839
STN 24.519935
SVC 10.213084
SYP 15171.105747
SZL 18.667617
THB 38.198457
TJS 10.761088
TMT 4.095568
TND 3.400992
TOP 2.809443
TRY 56.123465
TTD 7.929447
TWD 37.208972
TZS 3092.093562
UAH 52.147378
UGX 4353.502083
USD 1.166829
UYU 46.917742
UZS 13746.057727
VES 914.423121
VND 30468.229206
VUV 138.03745
WST 3.169041
XAF 656.462573
XAG 0.01714
XAU 0.000252
XCD 3.153413
XCG 2.103601
XDR 0.825008
XOF 656.47665
XPF 119.331742
YER 276.654142
ZAR 18.622117
ZMK 10502.845766
ZMW 22.228405
ZWL 375.718343

DOGE: Fracaso en recortar gasto




El Departamento de Gasto Eficiente del Gobierno (DOGE), una iniciativa lanzada en 2024 bajo la administración de Donald Trump, prometía revolucionar la gestión fiscal de Estados Unidos recortando gastos innecesarios y optimizando el presupuesto federal. Sin embargo, a más de un año de su creación, DOGE ha sido catalogado como un rotundo fracaso, incapaz de cumplir sus ambiciosos objetivos y generando más críticas que resultados concretos. Este artículo analiza las razones detrás de su ineficacia y el impacto de su desempeño en la economía estadounidense.

DOGE, liderado inicialmente por figuras como Elon Musk y Vivek Ramaswamy, se presentó con la misión de identificar y eliminar gastos federales superfluos, reducir la burocracia y mejorar la eficiencia del gobierno. La propuesta resonó entre quienes abogaban por un gobierno más austero, especialmente tras años de déficits fiscales crecientes. Se estimaba que el gobierno federal gastaría 6.8 billones de dólares en 2024, con un déficit proyectado de 1.9 billones. DOGE prometía ahorros significativos, con metas iniciales de recortar al menos 2 billones en una década.

Sin embargo, los resultados han sido decepcionantes. Hasta abril de 2025, los recortes verificables atribuidos a DOGE apenas alcanzan los 100 mil millones de dólares, una fracción de lo prometido, y muchos de estos ahorros provienen de ajustes ya planificados antes de su creación. Programas sociales, infraestructura y defensa, que representan la mayor parte del presupuesto, han resultado intocables debido a presiones políticas y necesidades prácticas. Por ejemplo, intentos de reducir fondos para Medicare o el Departamento de Defensa enfrentaron fuerte oposición en el Congreso, limitando el margen de acción de DOGE.

La estructura de DOGE también ha sido un obstáculo. Diseñado como un organismo consultivo sin autoridad ejecutiva directa, depende de la aprobación de otras agencias y del Congreso para implementar cambios. Esta falta de poder real ha frustrado sus esfuerzos, dejando muchas recomendaciones en el limbo. Además, la rotación de personal clave, incluidas las salidas de algunos asesores prominentes, ha mermado su capacidad operativa. La complejidad del presupuesto federal, con miles de partidas entrelazadas, ha demostrado ser un desafío mayor de lo anticipado.

Otro factor crítico es la percepción pública. DOGE fue promocionado como una solución audaz, pero su incapacidad para generar ahorros visibles ha alimentado el escepticismo. Encuestas recientes muestran que solo el 22% de los estadounidenses cree que DOGE ha tenido un impacto positivo, mientras que el 60% lo considera ineficaz. La retórica inicial, que prometía recortes drásticos sin afectar servicios esenciales, resultó insostenible, erosionando la confianza. Las críticas también señalan que DOGE ha desviado atención de reformas fiscales más amplias, como la simplificación del código tributario o el aumento de ingresos.

El contexto económico no ha ayudado. Con una inflación que, aunque moderada en 2025 (alrededor del 2.5%), sigue presionando los costos, y un crecimiento del PIB proyectado en un modesto 1.8%, los márgenes para recortes agresivos son limitados. La deuda nacional, que supera los 34 billones de dólares, exige soluciones integrales más allá de la reducción de gastos. DOGE, sin una estrategia clara para abordar el lado de los ingresos, como impuestos o crecimiento económico, ha quedado atrapado en un enfoque unilateral.

El impacto de DOGE en la política fiscal ha sido mínimo, pero sus consecuencias políticas son notables. La percepción de fracaso ha debilitado la narrativa de eficiencia gubernamental promovida por sus defensores, afectando la credibilidad de iniciativas similares. Algunos analistas argumentan que DOGE podría haber funcionado mejor como una comisión temporal con metas específicas, en lugar de una entidad permanente con expectativas infladas.

Mirando hacia adelante, el futuro de DOGE es incierto. Sin ajustes significativos en su mandato o estructura, es improbable que cumpla sus promesas originales. La experiencia subraya una lección clave: recortar el gasto federal requiere no solo voluntad política, sino también un enfoque práctico y coordinado que DOGE no ha logrado implementar. Mientras el déficit sigue creciendo, Estados Unidos necesita soluciones más robustas para garantizar la sostenibilidad fiscal.