The Japan Times - DOGE: Fracaso en recortar gasto

EUR -
AED 4.285696
AFN 76.438469
ALL 92.669224
AMD 426.387556
ANG 2.088623
AOA 1071.278308
ARS 1761.530805
AUD 1.630826
AWG 2.094711
AZN 1.993482
BAM 1.95668
BBD 2.350297
BDT 143.304477
BGN 1.979608
BHD 0.439889
BIF 3489.24047
BMD 1.16697
BND 1.482967
BOB 13.425696
BRL 6.016779
BSD 1.166895
BTN 111.672374
BWP 15.636035
BYN 3.496673
BYR 22872.613113
BZD 2.346896
CAD 1.615489
CDF 2657.775519
CHF 0.936141
CLF 0.027076
CLP 1065.641836
CNY 7.844548
CNH 7.841561
COP 3577.288361
CRC 528.724298
CUC 1.16697
CUP 30.924707
CVE 110.599592
CZK 24.097693
DJF 207.393754
DKK 7.475599
DOP 68.075209
DZD 155.237357
EGP 59.293866
ERN 17.504551
ETB 187.295257
FJD 2.586469
FKP 0.855267
GBP 0.855605
GEL 3.039984
GGP 0.855267
GHS 13.040909
GIP 0.855267
GMD 86.355664
GNF 10243.082832
GTQ 8.905007
GYD 244.143572
HKD 9.144745
HNL 31.367875
HRK 7.534308
HTG 152.664764
HUF 362.841911
IDR 20683.377286
ILS 3.502661
IMP 0.855267
INR 111.72157
IQD 1528.730774
IRR 1604087.865645
ISK 141.004871
JEP 0.855267
JMD 184.623068
JOD 0.827348
JPY 185.691189
KES 151.029038
KGS 102.050895
KHR 4717.467769
KMF 493.628043
KPW 1050.273394
KRW 1610.161589
KWD 0.360104
KYD 0.972438
KZT 533.856475
LAK 26198.477178
LBP 104502.168643
LKR 383.842703
LRD 211.98022
LSL 18.717978
LTL 3.445759
LVL 0.705888
LYD 7.381037
MAD 10.800323
MDL 20.165073
MGA 5047.14532
MKD 61.551111
MMK 2450.332112
MNT 4194.401026
MOP 9.418938
MRU 46.791867
MUR 54.240713
MVR 18.041138
MWK 2027.027397
MXN 19.776571
MYR 4.715839
MZN 74.575216
NAD 18.718355
NGN 1572.212171
NIO 42.828854
NOK 10.859059
NPR 178.680394
NZD 1.956017
OMR 0.448697
PAB 1.166895
PEN 3.913432
PGK 5.153919
PHP 71.994469
PKR 323.98005
PLN 4.3085
PYG 7013.155441
QAR 4.253024
RON 5.253112
RSD 117.309649
RUB 97.847536
RWF 1715.445983
SAR 4.38593
SBD 9.358371
SCR 16.148315
SDG 701.920843
SEK 11.075012
SGD 1.481871
SHP 0.864568
SLE 28.76553
SLL 24470.777703
SOS 666.920298
SRD 44.078208
STD 24153.924072
STN 24.914811
SVC 10.210594
SYP 15172.944569
SZL 18.706691
THB 38.136911
TJS 10.782752
TMT 4.096065
TND 3.385961
TOP 2.809784
TRY 56.127772
TTD 7.922361
TWD 37.139871
TZS 3092.468321
UAH 52.197986
UGX 4346.955833
USD 1.16697
UYU 46.771044
UZS 13822.760378
VES 914.533953
VND 30543.690781
VUV 138.313434
WST 3.169381
XAF 656.235391
XAG 0.016766
XAU 0.000249
XCD 3.153795
XCG 2.103146
XDR 0.825108
XOF 659.337814
XPF 119.331742
YER 276.684587
ZAR 18.675261
ZMK 10504.131467
ZMW 22.142393
ZWL 375.763882

DOGE: Fracaso en recortar gasto




El Departamento de Gasto Eficiente del Gobierno (DOGE), una iniciativa lanzada en 2024 bajo la administración de Donald Trump, prometía revolucionar la gestión fiscal de Estados Unidos recortando gastos innecesarios y optimizando el presupuesto federal. Sin embargo, a más de un año de su creación, DOGE ha sido catalogado como un rotundo fracaso, incapaz de cumplir sus ambiciosos objetivos y generando más críticas que resultados concretos. Este artículo analiza las razones detrás de su ineficacia y el impacto de su desempeño en la economía estadounidense.

DOGE, liderado inicialmente por figuras como Elon Musk y Vivek Ramaswamy, se presentó con la misión de identificar y eliminar gastos federales superfluos, reducir la burocracia y mejorar la eficiencia del gobierno. La propuesta resonó entre quienes abogaban por un gobierno más austero, especialmente tras años de déficits fiscales crecientes. Se estimaba que el gobierno federal gastaría 6.8 billones de dólares en 2024, con un déficit proyectado de 1.9 billones. DOGE prometía ahorros significativos, con metas iniciales de recortar al menos 2 billones en una década.

Sin embargo, los resultados han sido decepcionantes. Hasta abril de 2025, los recortes verificables atribuidos a DOGE apenas alcanzan los 100 mil millones de dólares, una fracción de lo prometido, y muchos de estos ahorros provienen de ajustes ya planificados antes de su creación. Programas sociales, infraestructura y defensa, que representan la mayor parte del presupuesto, han resultado intocables debido a presiones políticas y necesidades prácticas. Por ejemplo, intentos de reducir fondos para Medicare o el Departamento de Defensa enfrentaron fuerte oposición en el Congreso, limitando el margen de acción de DOGE.

La estructura de DOGE también ha sido un obstáculo. Diseñado como un organismo consultivo sin autoridad ejecutiva directa, depende de la aprobación de otras agencias y del Congreso para implementar cambios. Esta falta de poder real ha frustrado sus esfuerzos, dejando muchas recomendaciones en el limbo. Además, la rotación de personal clave, incluidas las salidas de algunos asesores prominentes, ha mermado su capacidad operativa. La complejidad del presupuesto federal, con miles de partidas entrelazadas, ha demostrado ser un desafío mayor de lo anticipado.

Otro factor crítico es la percepción pública. DOGE fue promocionado como una solución audaz, pero su incapacidad para generar ahorros visibles ha alimentado el escepticismo. Encuestas recientes muestran que solo el 22% de los estadounidenses cree que DOGE ha tenido un impacto positivo, mientras que el 60% lo considera ineficaz. La retórica inicial, que prometía recortes drásticos sin afectar servicios esenciales, resultó insostenible, erosionando la confianza. Las críticas también señalan que DOGE ha desviado atención de reformas fiscales más amplias, como la simplificación del código tributario o el aumento de ingresos.

El contexto económico no ha ayudado. Con una inflación que, aunque moderada en 2025 (alrededor del 2.5%), sigue presionando los costos, y un crecimiento del PIB proyectado en un modesto 1.8%, los márgenes para recortes agresivos son limitados. La deuda nacional, que supera los 34 billones de dólares, exige soluciones integrales más allá de la reducción de gastos. DOGE, sin una estrategia clara para abordar el lado de los ingresos, como impuestos o crecimiento económico, ha quedado atrapado en un enfoque unilateral.

El impacto de DOGE en la política fiscal ha sido mínimo, pero sus consecuencias políticas son notables. La percepción de fracaso ha debilitado la narrativa de eficiencia gubernamental promovida por sus defensores, afectando la credibilidad de iniciativas similares. Algunos analistas argumentan que DOGE podría haber funcionado mejor como una comisión temporal con metas específicas, en lugar de una entidad permanente con expectativas infladas.

Mirando hacia adelante, el futuro de DOGE es incierto. Sin ajustes significativos en su mandato o estructura, es improbable que cumpla sus promesas originales. La experiencia subraya una lección clave: recortar el gasto federal requiere no solo voluntad política, sino también un enfoque práctico y coordinado que DOGE no ha logrado implementar. Mientras el déficit sigue creciendo, Estados Unidos necesita soluciones más robustas para garantizar la sostenibilidad fiscal.