The Japan Times - Corralito en BlackRock

EUR -
AED 4.125343
AFN 71.891325
ALL 90.882509
AMD 402.208474
ANG 2.010476
AOA 1031.194743
ARS 1742.036302
AUD 1.608284
AWG 2.024759
AZN 1.908987
BAM 1.954592
BBD 2.250609
BDT 139.124023
BGN 1.963349
BHD 0.421789
BIF 3355.282982
BMD 1.123306
BND 1.431269
BOB 13.491221
BRL 6.165717
BSD 1.11727
BTN 105.918229
BWP 15.455522
BYN 3.320234
BYR 22016.79394
BZD 2.247131
CAD 1.56891
CDF 2597.642739
CHF 0.917949
CLF 0.028028
CLP 1103.0863
CNY 7.504691
CNH 7.502514
COP 3648.351252
CRC 507.025731
CUC 1.123306
CUP 26.815087
CVE 110.185136
CZK 24.347769
DJF 198.962247
DKK 7.474101
DOP 67.330299
DZD 152.532905
EGP 62.165541
ERN 16.849587
ETB 183.379435
FJD 2.524911
FKP 0.837164
GBP 0.834633
GEL 2.941369
GGP 0.837164
GHS 13.022561
GIP 0.837164
GMD 83.124321
GNF 9896.78263
GTQ 8.541809
GYD 234.210241
HKD 8.813255
HNL 30.029833
HRK 7.603668
HTG 146.469484
HUF 364.509929
IDR 20375.644147
ILS 3.557639
IMP 0.837164
INR 106.520279
IQD 1693.842123
IRR 2115643.712984
ISK 136.200579
JEP 0.837164
JMD 177.220759
JOD 0.79642
JPY 177.512087
KES 145.961926
KGS 98.232986
KHR 4563.712475
KMF 495.37741
KPW 1010.975188
KRW 1506.628314
KWD 0.349572
KYD 0.931109
KZT 505.727468
LAK 25163.313279
LBP 100584.417867
LKR 371.733944
LRD 189.946552
LSL 18.62367
LTL 3.31683
LVL 0.679476
LYD 7.169676
MAD 10.980441
MDL 20.21199
MGA 5072.23327
MKD 61.524779
MMK 2358.403953
MNT 4041.752256
MOP 9.029295
MRU 45.352321
MUR 52.862642
MVR 17.360714
MWK 1937.361281
MXN 21.088539
MYR 4.572755
MZN 71.790784
NAD 18.62367
NGN 1509.026312
NIO 41.120378
NOK 10.406423
NPR 169.466905
NZD 2.00463
OMR 0.431902
PAB 1.11749
PEN 3.872393
PGK 5.012902
PHP 71.284487
PKR 309.071778
PLN 4.413103
PYG 6674.875024
QAR 4.073048
RON 5.340986
RSD 117.638225
RUB 91.748474
RWF 1652.472844
SAR 4.226932
SBD 9.044541
SCR 15.603219
SDG 675.670865
SEK 10.960016
SGD 1.437399
SHP 0.837475
SLE 25.735303
SLL 23555.166191
SOS 638.53434
SRD 42.171184
STD 23250.162389
STN 24.484869
SVC 9.77674
SYP 14605.22183
SZL 18.606183
THB 37.864431
TJS 10.268386
TMT 3.942803
TND 3.33858
TOP 2.704651
TRY 56.190454
TTD 7.574375
TWD 36.873626
TZS 2973.384871
UAH 51.011618
UGX 4720.578463
USD 1.123306
UYU 44.918442
UZS 13324.342342
VES 999.783286
VND 28909.39841
VUV 134.20396
WST 3.122014
XAF 655.957
XAG 0.021881
XAU 0.000280583748
XCD 3.03579
XCG 2.013605
XDR 0.794235
XOF 655.957
XPF 119.331742
YER 265.296738
ZAR 18.599754
ZMK 10111.102349
ZMW 22.642186
ZWL 361.704014
SSP 6454.475707
MXV 2.373757

Corralito en BlackRock




El 6 de marzo de 2026 BlackRock, la mayor gestora de activos del mundo, anunció que limitaría los reembolsos de su HPS Corporate Lending Fund, un vehículo de 26.000 millones de dólares especializado en crédito privado. Los inversores habían solicitado retirar alrededor de 1.200 millones (equivalentes al 9,3 % del valor patrimonial), pero la gestora solo autorizó pagos por 620 millones, el 5 % permitido por su reglamento. En cuestión de horas sus acciones cayeron más de un 6 % en Wall Street, y el episodio fue descrito como un corralito que generó pánico en los mercados de crédito privado.

Esta restricción no se produjo porque el fondo estuviera en quiebra, sino por la estructura del producto. El HLEND es una sociedad de desarrollo empresarial que presta dinero a empresas de tamaño medio a través de préstamos bilaterales que no se negocian en mercados públicos. Cuando demasiados partícipes piden su dinero al mismo tiempo, el gestor se ve forzado a vender créditos ilíquidos con descuento. Para evitarlo, el reglamento autoriza a limitar las retiradas una vez que superan el 5 % del valor liquidativo. La propia compañía explicó que de otro modo habría una “descompensación estructural” entre el capital de los inversores y la duración de los préstamos en cartera y que las barreras de salida protegen a los partícipes que permanecen en el fondo. Analistas de Morningstar añadieron que evitar ventas forzosas es crucial para preservar el valor de los préstamos.

Factores que desencadenaron el pánico
Aunque los límites a los reembolsos están previstos en el reglamento, la decisión se produjo en un entorno adverso. En los últimos meses han quebrado empresas que recibieron financiamiento mediante crédito privado —como el proveedor de autopartes First Brands y el prestamista subprime Tricolor— y colapsó un prestamista hipotecario británico. Además, un 19 % de la cartera del HLEND está ligada al sector del software, un ámbito sometido a fuertes ventas por el temor a la disrupción de la inteligencia artificial. El conflicto entre Estados Unidos e Irán y el repunte del precio del petróleo han incrementado la volatilidad y frustrado las expectativas de recortes de tipos, elevando los costes de financiación para las empresas y empeorando el riesgo de impago.

El movimiento de BlackRock no es un hecho aislado. En la misma semana Blackstone elevó al 7 % el límite de reembolsos de su fondo insignia y aportó 400 millones de dólares de capital propio para atender las solicitudes, mientras que Blue Owl dejó de atenderlas y entregó pagarés a los inversores. Otros gestores de crédito privado han reconocido la existencia de un desequilibrio estructural entre la liquidez prometida a los clientes y la iliquidez de los préstamos. La crisis se desarrolla en un sector que ha crecido hasta los 2,1 billones de dólares y que se benefició de años de dinero barato; ahora, con tipos altos y tensiones geopolíticas, los participantes empiezan a retirar capital.

Reacciones del mercado y del público
La imposición de límites de BlackRock generó un efecto contagio. Las acciones de la firma cerraron el 7 de marzo con un descenso cercano al 7,7 %, su segunda mayor caída diaria desde la pandemia, y arrastraron a otras gestoras como Ares, Blue Owl, Carlyle, KKR y TPG, cuyos títulos retrocedieron entre el 4 % y el 6 %. Muchos inversores minoristas que entraron en estos productos atraídos por sus altos rendimientos comenzaron a cuestionar la solvencia del crédito privado y a solicitar sus aportaciones, lo que alimentó el círculo vicioso de reembolsos y restricciones.

En foros y redes sociales la reacción fue diversa. Algunos participantes recordaron que invertir en crédito privado implica aceptar periodos de bloqueo y que reclamar el capital antes del vencimiento no tiene sentido, pues las empresas financiadas necesitan tiempo para generar beneficios. Otros compararon la situación con el corralito argentino de 2001 y criticaron a las grandes gestoras por proteger sus intereses a costa de los clientes. También hubo voces que vieron en el episodio un aviso de que podrían desencadenarse nuevos “cisnes negros” o que la escena recordaba a películas sobre crisis financieras. Pese a la alarma, varios comentaristas advirtieron que el mecanismo de limitación busca preservar el valor a largo plazo y que no equivale al cierre de un banco, aunque la percepción de riesgo puede provocar que más inversores huyan.

Consecuencias e implicaciones
El episodio del HLEND revela una vulnerabilidad estructural del crédito privado: la promesa de liquidez periódica en un activo que es, por definición, ilíquido. Mientras los flujos de entrada superan a las salidas, el desequilibrio pasa inadvertido. Cuando las condiciones macroeconómicas se deterioran y los prestatarios afrontan mayores costes de financiación, un aumento en las solicitudes de retirada puede desencadenar restricciones que erosionan la confianza y contagian a otras gestoras. Algunos analistas consideran que imponer un límite del 5 % es una decisión prudente para proteger a los partícipes que permanecen en el fondo; otros temen que el sector se enfrente a un período prolongado de volatilidad y mayores exigencias regulatorias.

Para los inversores, la lección es clara: los atractivos rendimientos del crédito privado vienen acompañados de restricciones de liquidez y riesgo de valoración. El “corralito” de BlackRock no es un colapso del sistema financiero, pero sí una señal de que el auge del crédito privado entra en una fase de estrés. A medida que la guerra en Oriente Medio, la inflación y las disrupciones tecnológicas añadan presión, es probable que las retiradas continúen y que otras gestoras adopten medidas similares. Entender la estructura de estos fondos y calibrar el horizonte de inversión será esencial para evitar sorpresas desagradables.