The Japan Times - Cuba aislada y en Crisis

EUR -
AED 4.314542
AFN 75.188798
ALL 95.50232
AMD 434.685711
ANG 2.102802
AOA 1078.489545
ARS 1630.405842
AUD 1.624089
AWG 2.116154
AZN 1.993494
BAM 1.949611
BBD 2.366876
BDT 144.460797
BGN 1.959729
BHD 0.44332
BIF 3495.105967
BMD 1.174826
BND 1.487771
BOB 8.120188
BRL 5.802815
BSD 1.175164
BTN 111.18856
BWP 15.725014
BYN 3.318651
BYR 23026.580489
BZD 2.363487
CAD 1.602303
CDF 2720.895706
CHF 0.915212
CLF 0.026764
CLP 1053.372149
CNY 8.00203
CNH 8.004193
COP 4378.351553
CRC 536.195574
CUC 1.174826
CUP 31.132877
CVE 110.37469
CZK 24.334868
DJF 208.790327
DKK 7.472707
DOP 69.961202
DZD 155.382461
EGP 61.915423
ERN 17.622383
ETB 184.568176
FJD 2.566348
FKP 0.865403
GBP 0.864337
GEL 3.148722
GGP 0.865403
GHS 13.216825
GIP 0.865403
GMD 86.349359
GNF 10314.968458
GTQ 8.970485
GYD 245.818607
HKD 9.203877
HNL 31.28559
HRK 7.534036
HTG 153.776315
HUF 358.465708
IDR 20345.27617
ILS 3.411229
IMP 0.865403
INR 111.156703
IQD 1539.021451
IRR 1542545.927372
ISK 143.822247
JEP 0.865403
JMD 185.163777
JOD 0.832907
JPY 183.775631
KES 151.764066
KGS 102.703834
KHR 4715.158829
KMF 492.252176
KPW 1057.347088
KRW 1701.535284
KWD 0.361787
KYD 0.979287
KZT 544.180193
LAK 25810.917201
LBP 105007.19832
LKR 376.204145
LRD 215.668583
LSL 19.425704
LTL 3.468954
LVL 0.71064
LYD 7.448633
MAD 10.806633
MDL 20.200787
MGA 4887.273818
MKD 61.631388
MMK 2466.604066
MNT 4205.463669
MOP 9.484551
MRU 46.876208
MUR 54.958548
MVR 18.156884
MWK 2046.546491
MXN 20.277785
MYR 4.611196
MZN 75.083439
NAD 19.425749
NGN 1600.100479
NIO 43.139817
NOK 10.921119
NPR 177.901497
NZD 1.973319
OMR 0.451734
PAB 1.175164
PEN 4.067833
PGK 5.096687
PHP 71.453152
PKR 327.511976
PLN 4.233128
PYG 7192.168576
QAR 4.281086
RON 5.264978
RSD 117.363844
RUB 87.82084
RWF 1715.245281
SAR 4.399984
SBD 9.421433
SCR 16.370032
SDG 705.481542
SEK 10.860381
SGD 1.490037
SHP 0.877126
SLE 28.958762
SLL 24635.499555
SOS 671.414277
SRD 43.951417
STD 24316.516614
STN 24.906301
SVC 10.282315
SYP 130.644943
SZL 19.431953
THB 37.888297
TJS 10.981891
TMT 4.117764
TND 3.374685
TOP 2.828698
TRY 53.1421
TTD 7.963686
TWD 36.90538
TZS 3045.36277
UAH 51.524613
UGX 4418.953297
USD 1.174826
UYU 47.220101
UZS 14186.018073
VES 579.772213
VND 30927.282213
VUV 138.92362
WST 3.198563
XAF 653.87849
XAG 0.015197
XAU 0.00025
XCD 3.175025
XCG 2.117968
XDR 0.818182
XOF 654.96451
XPF 119.331742
YER 280.342738
ZAR 19.278928
ZMK 10574.840667
ZMW 22.240304
ZWL 378.293343

Cuba aislada y en Crisis




Hasta hace unas décadas, la Revolución cubana seducía a gobiernos, intelectuales y movimientos sociales. Hoy el panorama es radicalmente distinto. La captura en Caracas del venezolano Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026 desencadenó el corte inmediato de los envíos de crudo venezolano que sostenían a la isla. Pocos días después, el presidente estadounidense Donald Trump declaró a Cuba "amenaza para la seguridad" y firmó una orden ejecutiva que impone aranceles a cualquier país que venda petróleo a La Habana. La isla, que necesita unos 110 000 barriles diarios y produce apenas un tercio, solo ha recibido un cargamento de 84 000 barriles procedente de México.

La reacción internacional ha sido contundente. Canadá, Alemania y Suiza desaconsejan viajar a Cuba; las aerolíneas canadienses cancelaron sus vuelos y las rusas Rossiya y Nordwind los suspendieron indefinidamente por falta de combustible. Los apagones se han vuelto crónicos: la Unión Eléctrica reportó que más del 64 % del país se quedó sin electricidad durante las horas de máxima demanda, mientras un peso cada vez más débil cae a 500 pesos por dólar, su mínimo histórico. La ONU advierte de un posible colapso humanitario si la isla no recibe petróleo y señala que las restricciones estadounidenses afectan a los más vulnerables.

Crisis estructural y saqueo interno
El cerco exterior se suma a un colapso económico gestado por décadas de gestión autocrática y corrupción. Según un análisis del Real Instituto Elcano publicado el 12 de febrero de 2026, el régimen reexportó alrededor del 60 % del petróleo venezolano recibido entre 2024 y 2025 hacia Asia a través de la empresa Cuba Metales, vinculada al conglomerado GAESA, controlado por la familia Castro. Solo el 40 % del crudo se destinó al consumo interno, privilegiando el sector turístico gestionado por GAESA y el aparato represivo; las necesidades energéticas de la población quedaron al final. El dinero obtenido fue depositado en paraísos fiscales.

La crisis energética es solo un síntoma de un colapso generalizado. La deuda externa supera los 46 000 millones de dólares, las remesas han caído un 70 %, el turismo se hundió un 68 % respecto a la época prepandemia y los ingresos por exportación de servicios médicos cayeron un 53 %. La industria azucarera dejó de exportar y ahora Cuba importa azúcar para su propio consumo. La inversión extranjera prácticamente desapareció y el sistema eléctrico no puede generar ni el 40 % de la electricidad necesaria. El derrumbe de la moneda informal es la consecuencia lógica de ese fracaso.

La sanidad pública, antaño orgullo de la Revolución, está en ruinas. Más de 70 000 profesionales sanitarios emigraron en los últimos tres años. Los hospitales colapsan, falta medicación y la inversión en salud ronda el 2 % del gasto mientras se destinan más del 30 % de los recursos al turismo. El régimen destinó enormes recursos a hoteles y complejos turísticos administrados por GAESA. Dos de sus filiales, Almest y Gaviota, registran un patrimonio neto de 22 756 millones de pesos cubanos, casi 13 veces lo que el gobierno invirtió en salud y asistencia social en 2023, según una investigación periodística citada por PanAm Post.

Mientras tanto, el régimen usa la retórica del “bloqueo” para justificar la miseria, pero sigue importando alimentos estadounidenses: las compras de carne de cerdo aumentaron un 106 % en 2025, las de granos y piensos un 252 % y las de café un 32 %. El destino de estos productos se desconoce y no beneficia al ciudadano común. Además, la expansión del dengue y el chikungunya ha causado al menos 47 muertes, agravada por la falta de fumigación y tratamiento que el propio gobierno achaca a la escasez de recursos.

Medidas extremas y resistencia interna
Ante el asedio petrolero y la debacle interna, el gobierno de Miguel Díaz‑Canel activó la “Opción cero”, una estrategia de los años noventa que contempla racionamiento extremo, autosuficiencia alimentaria y el uso de tracción animal y carbón para cocinar. La administración suspendió el transporte público y las clases universitarias, restringió las cirugías no esenciales, limitó la venta de diésel y ordenó que las empresas estatales reubiquen a sus trabajadores. Universidades y oficinas adoptan teletrabajo y horarios reducidos, aunque los apagones prolongados –más de 15 horas en muchos casos– dificultan cualquier modalidad.

En las calles, la desesperación es palpable. Los cubanos cocinan con carbón y leña, la basura se acumula y fomenta epidemias de mosquito. Las familias reciben raciones exiguas: una cartilla de racionamiento vigente desde 1962 otorga apenas seis libras de azúcar al mes. El salario o pensión promedio, alrededor de 3 600 pesos (siete euros), apenas alcanza para un cartón de huevos. Quien no recibe remesas o ayuda externa enfrenta el hambre.

La pérdida de legitimidad
Más allá de la escasez material, la crisis ha minado la base ideológica del castrismo. Analistas señalan que el Partido Comunista ha perdido la capacidad de moldear la percepción ciudadana: la mayoría de los cubanos ya no creen en el partido ni en sus líderes. Muchos de sus antiguos militantes se han convertido en disidentes pasivos. Las redes sociales e iniciativas de prensa independiente –como 14yMedio, Cubanet o Cibercuba– informan sobre la realidad cotidiana, y las personas prefieren estas fuentes a los medios oficiales. El aparato represivo sigue siendo eficaz, pero su legitimidad se erosiona a ojos de la población y de las propias Fuerzas Armadas. El estudio del Real Instituto Elcano sostiene que las FAR no se han beneficiado de las operaciones ilícitas de GAESA y podrían desempeñar un papel decisivo en una transición democrática.

Por primera vez en casi siete décadas, ningún actor externo parece dispuesto a rescatar financieramente al régimen. México y Chile han enviado ayuda humanitaria, pero muestran cautela ante las amenazas arancelarias de Washington. Rusia promete suministrar petróleo como “ayuda humanitaria”, aunque sus envíos no sustituirán las cifras de Venezuela. En este contexto, incluso antiguos simpatizantes de izquierda cuestionan abiertamente al gobierno; el escritor uruguayo Eduardo Galeano, antes admirador de la Revolución, denunció que el socialismo cubano se ha convertido en una oligarquía familiar. Las organizaciones internacionales llaman al diálogo y a respetar la legalidad internacional, instando a poner fin a las sanciones y al mismo tiempo a que La Habana cumpla con los derechos humanos.

Un futuro en disputaEl cerco a Cuba no es solo un castigo exterior; es la consecuencia de un sistema agotado que expolia a su pueblo mientras culpa al enemigo externo. La captura de Nicolás Maduro y la orden ejecutiva de Trump aceleraron el declive al cortar el suministro de petróleo, pero la catástrofe ya estaba en marcha por la mala gestión y el saqueo institucionalizado. La comunidad internacional observa la posibilidad de una transición inédita. Los expertos señalan que, si las Fuerzas Armadas se desmarcan de la oligarquía y se alinean con la población, se abrirá una vía pacífica hacia la democracia.

Para los cubanos de a pie, el cambio no puede llegar lo suficientemente pronto. En barrios de La Habana, la gente se resiste a renunciar a su dignidad; surgieron cacerolazos nocturnos, protestas espontáneas y huelgas de hambre. La consigna “Patria y Vida”, que desde 2021 desafía al eslogan oficialista, vuelve a escucharse. Muchos cubanos en la diáspora envían ayuda y presionan por reformas. El futuro de la isla dependerá de la convergencia de estas fuerzas internas con la presión internacional y la disposición de la élite a abandonar su poder. El castrismo, que alguna vez prometió liberación, enfrenta ahora la deserción de quienes lo sostuvieron y el rechazo generalizado de una comunidad global que ya no tolera la represión y el saqueo. El cerco se estrecha y el fin de una era parece cada vez más cercano.