The Japan Times - Trampa de Trump en Ucrania

EUR -
AED 4.132584
AFN 72.017934
ALL 91.042045
AMD 402.914514
ANG 2.014005
AOA 1033.004443
ARS 1744.994417
AUD 1.605407
AWG 2.028313
AZN 1.939619
BAM 1.958023
BBD 2.25456
BDT 139.368243
BGN 1.966795
BHD 0.422529
BIF 3361.172872
BMD 1.125278
BND 1.433781
BOB 13.514904
BRL 6.159204
BSD 1.119232
BTN 106.104159
BWP 15.482653
BYN 3.326063
BYR 22055.44239
BZD 2.251076
CAD 1.570353
CDF 2602.190343
CHF 0.919115
CLF 0.027891
CLP 1097.831919
CNY 7.517863
CNH 7.506784
COP 3653.213965
CRC 507.915767
CUC 1.125278
CUP 26.862158
CVE 110.378556
CZK 24.316857
DJF 199.311507
DKK 7.473672
DOP 67.448491
DZD 152.865817
EGP 61.506889
ERN 16.879165
ETB 183.701341
FJD 2.523716
FKP 0.838634
GBP 0.834568
GEL 2.921661
GGP 0.838634
GHS 13.045421
GIP 0.838634
GMD 83.270709
GNF 9914.155519
GTQ 8.556803
GYD 234.621376
HKD 8.828529
HNL 30.082548
HRK 7.617016
HTG 146.726598
HUF 363.39548
IDR 20406.179169
ILS 3.559979
IMP 0.838634
INR 106.448849
IQD 1696.815506
IRR 2119357.537381
ISK 136.811385
JEP 0.838634
JMD 177.531854
JOD 0.797802
JPY 178.204567
KES 146.207598
KGS 98.405616
KHR 4571.723651
KMF 496.247493
KPW 1012.749862
KRW 1507.258776
KWD 0.349612
KYD 0.932743
KZT 506.615226
LAK 25207.485154
LBP 100760.984533
LKR 372.386488
LRD 190.279985
LSL 18.656362
LTL 3.322653
LVL 0.68067
LYD 7.182261
MAD 10.999716
MDL 20.247471
MGA 5081.137108
MKD 61.536943
MMK 2362.543914
MNT 4048.847179
MOP 9.045145
MRU 45.431932
MUR 52.989647
MVR 17.391198
MWK 1940.76214
MXN 20.989416
MYR 4.57302
MZN 71.917158
NAD 18.656362
NGN 1513.847457
NIO 41.192561
NOK 10.382779
NPR 169.764389
NZD 1.999978
OMR 0.432668
PAB 1.119452
PEN 3.879191
PGK 5.021702
PHP 71.625047
PKR 309.614325
PLN 4.399149
PYG 6686.592151
QAR 4.080198
RON 5.344734
RSD 117.624119
RUB 92.103574
RWF 1655.373608
SAR 4.234352
SBD 9.060418
SCR 15.501353
SDG 676.857413
SEK 10.970264
SGD 1.438375
SHP 0.838946
SLE 25.780294
SLL 23596.515112
SOS 639.655228
SRD 42.245149
STD 23290.975904
STN 24.52785
SVC 9.793902
SYP 14630.859949
SZL 18.638844
THB 37.86728
TJS 10.286411
TMT 3.949725
TND 3.344441
TOP 2.709398
TRY 56.288865
TTD 7.587671
TWD 36.98281
TZS 2981.994873
UAH 51.101164
UGX 4728.865003
USD 1.125278
UYU 44.997292
UZS 13347.731996
VES 1001.538313
VND 28924.699945
VUV 134.439543
WST 3.127494
XAF 655.957
XAG 0.021704
XAU 0.00027873623
XCD 3.041119
XCG 2.017139
XDR 0.79563
XOF 655.957
XPF 119.331742
YER 265.762486
ZAR 18.533588
ZMK 10128.847444
ZMW 22.681932
ZWL 362.338952
SSP 6465.805944
MXV 2.3626

Trampa de Trump en Ucrania




El nuevo intento de la Casa Blanca para poner fin a la guerra en Ucrania ha provocado un terremoto diplomático y moral en Europa y Kyiv. El presidente estadounidense propuso un plan de 28 puntos negociado con uno de los hombres de confianza del Kremlin que exige a Ucrania renunciar a parte de los territorios ocupados por Rusia, aceptar un recorte drástico de su ejército y abandonar definitivamente su aspiración de ingresar en la OTAN. A cambio, recibiría garantías de seguridad ambiguas y un futuro levantamiento de las sanciones contra Moscú. La iniciativa incluye incluso el reconocimiento legal de Crimea y el Donbás como territorios rusos y la eliminación de los misiles de largo alcance que permiten a las fuerzas ucranianas golpear la retaguardia de su adversario.

Para la mayoría de los europeos y de la propia Ucrania, la propuesta resulta indigerible porque premia la agresión y no impone restricciones equivalentes a Rusia. Kiev tendría que reducir sus tropas a 600 000 efectivos, mientras que Moscú mantendría intacta su capacidad militar. El plan también abriría la puerta a reintegrar a Rusia en el G8 y a levantar sanciones económicas sin abordar la responsabilidad por los crímenes cometidos durante la invasión. Las únicas garantías de seguridad contemplan que un «ataque significativo y sostenido» ruso se considere una amenaza para la comunidad transatlántica, pero sin obligación de intervención. Para muchos analistas, se trata de una repetición de las promesas incumplidas que recibió Ucrania al renunciar a su arsenal nuclear en los años noventa.

La reacción en Europa fue rápida. En la cumbre del G‑20 celebrada en Johannesburgo, líderes de Francia, Alemania, Reino Unido y otros países señalaron que el documento estadounidense puede servir como base para negociar pero necesita cambios profundos. La llamada «E3» europea (Londres, París y Berlín) elaboró una contrapropuesta en la que el límite de fuerzas ucranianas sube a 800 000 soldados en tiempo de paz y las negociaciones territoriales parten de la línea de contacto actual en lugar de asumir que zonas enteras son ya «de facto rusas». También exige que cualquier recorte militar se compense con un pacto de seguridad parecido al Artículo 5 de la OTAN y que los activos soberanos rusos congelados se destinen íntegramente a reconstruir Ucrania. Estos ajustes son un intento de proteger a Kiev sin provocar una ruptura con Washington.

El presidente Volodímir Zelenskiy rechazó públicamente la idea de ceder territorio o dignidad a cambio de un alto el fuego. En un mensaje a la nación, señaló que Ucrania se enfrenta a la disyuntiva de perder su libertad o arriesgar el apoyo de su aliado más poderoso, y prometió luchar para que no se sacrifiquen la dignidad ni la libertad de su pueblo. Las autoridades ucranianas también han hecho hincapié en que la Constitución prohíbe renunciar a territorio y que cualquier acuerdo debe contar con el respaldo del Parlamento y la sociedad. Desde las trincheras de la región de Pokrovsk, los soldados se preguntan por qué deberían seguir defendiendo sus fronteras si finalmente se les obliga a entregarlas.

El Kremlin, por su parte, ha guardado silencio sobre la letra del borrador pero sigue exigiendo que Ucrania renuncie a la OTAN y ceda las cuatro provincias que Rusia reclama como propias. Moscú aprovecha la indefinición para continuar su ofensiva sobre la infraestructura energética ucraniana, ganar terreno en el Donbás y presionar a la población civil en vísperas del invierno. La diplomacia rusa observa con interés las divergencias entre Washington y sus aliados europeos y calcula que cualquier retraso en la ayuda occidental juega a su favor.

El presidente estadounidense ha dado a Kiev un ultimátum: aceptar el plan antes del 27 de noviembre o continuar un conflicto que ya ha causado decenas de miles de muertos. Insinuó que su propuesta puede modificarse, pero condicionó su apoyo futuro a que Zelenskiy haga concesiones. La estrategia ha sido interpretada como una trampa: si Ucrania rechaza el acuerdo, corre el riesgo de perder el respaldo militar y financiero de Estados Unidos; si lo acepta, verá recortada su soberanía y su capacidad de defensa. Tanto Bruselas como Kiev temen que la prisa de Washington por cerrar un acuerdo responda más a cálculos electorales internos que a una visión de paz justa y duradera.

Los países europeos intentan ganar tiempo. Han convocado a sus asesores de seguridad a Ginebra para intentar mejorar el texto estadounidense y han subrayado que cualquier cláusula relativa a la Unión Europea o la Alianza Atlántica requiere su aprobación. Además, los líderes nórdicos y bálticos han prometido seguir suministrando armamento a Kiev, recordando que la derrota de Ucrania tendría consecuencias desestabilizadoras para todo el continente. Aun así, la sensación en las capitales europeas es de preocupación: el margen para cambiar el plan es estrecho y la presión sobre Kiev aumenta.

A medida que se acerca la fecha límite impuesta por la Casa Blanca, no se vislumbra una solución que concilie la soberanía ucraniana con las exigencias rusas y estadounidenses. Mientras algunos observadores defienden que el borrador es al menos un punto de partida para negociar, otros advierten que aceptar estas condiciones sentaría un peligroso precedente al legitimar la conquista territorial. En el campo de batalla, la guerra continúa; en las mesas de negociaciones, las posiciones siguen alejadas. Por ahora, la «trampa» parece cerrar el horizonte: Ucrania está atrapada entre la resistencia y la rendición, y el mundo observa una vez más cómo la paz se disuelve en discursos y plazos.