The Japan Times - Las pérdidas sin fin de la tragedia de Valencia

EUR -
AED 4.333341
AFN 77.875701
ALL 96.460805
AMD 445.614392
ANG 2.112193
AOA 1081.420728
ARS 1708.386316
AUD 1.69312
AWG 2.125373
AZN 1.990137
BAM 1.954986
BBD 2.37771
BDT 144.259913
BGN 1.981562
BHD 0.444866
BIF 3484.481531
BMD 1.179944
BND 1.501932
BOB 8.157602
BRL 6.184608
BSD 1.180508
BTN 106.856945
BWP 15.546525
BYN 3.371196
BYR 23126.893173
BZD 2.374311
CAD 1.615762
CDF 2625.374292
CHF 0.91694
CLF 0.025729
CLP 1015.931616
CNY 8.191345
CNH 8.188619
COP 4297.354334
CRC 585.256229
CUC 1.179944
CUP 31.268504
CVE 110.219091
CZK 24.318459
DJF 210.222438
DKK 7.46739
DOP 74.395289
DZD 153.179125
EGP 55.401417
ERN 17.699153
ETB 182.863913
FJD 2.604254
FKP 0.86126
GBP 0.86779
GEL 3.174731
GGP 0.86126
GHS 12.962601
GIP 0.86126
GMD 86.77375
GNF 10361.079542
GTQ 9.055228
GYD 246.987125
HKD 9.218144
HNL 31.184329
HRK 7.534526
HTG 154.742104
HUF 379.393138
IDR 19870.662013
ILS 3.671064
IMP 0.86126
INR 106.491047
IQD 1546.315995
IRR 49705.121355
ISK 144.802878
JEP 0.86126
JMD 185.089181
JOD 0.836585
JPY 185.300105
KES 152.213067
KGS 103.186376
KHR 4755.173005
KMF 492.036326
KPW 1061.88444
KRW 1726.741026
KWD 0.362643
KYD 0.98379
KZT 586.565683
LAK 25393.423117
LBP 101652.135257
LKR 365.387808
LRD 219.469342
LSL 18.950195
LTL 3.484067
LVL 0.713736
LYD 7.460892
MAD 10.825398
MDL 19.97468
MGA 5228.869305
MKD 61.624478
MMK 2477.806042
MNT 4212.217492
MOP 9.500143
MRU 46.878673
MUR 54.360081
MVR 18.241516
MWK 2050.74215
MXN 20.488009
MYR 4.655469
MZN 75.232959
NAD 18.94933
NGN 1616.121338
NIO 43.443562
NOK 11.441376
NPR 170.970787
NZD 1.97181
OMR 0.453677
PAB 1.180508
PEN 3.967558
PGK 5.058086
PHP 69.368294
PKR 330.198665
PLN 4.220121
PYG 7813.745414
QAR 4.29647
RON 5.093807
RSD 117.373673
RUB 89.826217
RWF 1722.668582
SAR 4.424982
SBD 9.515828
SCR 16.143817
SDG 709.735682
SEK 10.621496
SGD 1.502652
SHP 0.885263
SLE 28.968142
SLL 24742.824972
SOS 674.319565
SRD 44.712744
STD 24422.448759
STN 24.490733
SVC 10.329697
SYP 13049.673833
SZL 18.949654
THB 37.502736
TJS 11.032205
TMT 4.135702
TND 3.357534
TOP 2.841021
TRY 51.372888
TTD 7.996669
TWD 37.414811
TZS 3050.153928
UAH 50.916515
UGX 4203.24926
USD 1.179944
UYU 45.501048
UZS 14471.972126
VES 446.000187
VND 30635.463822
VUV 141.070259
WST 3.216726
XAF 655.564492
XAG 0.014927
XAU 0.000242
XCD 3.188857
XCG 2.127614
XDR 0.81546
XOF 655.683894
XPF 119.331742
YER 281.210067
ZAR 19.034973
ZMK 10620.906248
ZMW 23.109374
ZWL 379.941335
Las pérdidas sin fin de la tragedia de Valencia
Las pérdidas sin fin de la tragedia de Valencia / Foto: Manaure QUINTERO - AFP

Las pérdidas sin fin de la tragedia de Valencia

Sumergidos hasta la cintura, varios bomberos sacuden el agua oscura en la que flotan maderas, palos y residuos. Buscan posibles víctimas en este túnel entre dos localidades ahora destruidas cerca de la ciudad española de Valencia, donde hace unos días una ola de barro arrasó con todo.

Tamaño del texto:

"Los sótanos están todos inundados, yo entiendo que ahora cuando empiecen a sacar el agua van a salir bastantes fallecidos", explica Javier López sacudiéndose las manos manchadas de barro.

Él se dio la vuelta a tiempo cuando vio entrar una "catarata" de agua en el túnel que queda al lado de su casa, cuya planta inferior está ahora arrasada.

Minutos antes, un compañero le había dicho que la vecina Benetúser, donde tiene su empresa, se estaba inundando.

"La empresa, la oficina, la nave, los vehículos, los coches que teníamos aquí en la calle, está todo perdido", cuenta abatido.

Varios amigos le ayudan ahora a sacar el fango de la parte baja de su casa, donde una raya marrón de más de un metro recuerda sobre su cocina arrasada hasta dónde llegó el agua en la terrible tarde del martes.

"Estamos todos en shock", reconoce sobre el estado de esta poblada zona del área metropolitana de la tercera ciudad de España.

- "Estampida" -

Unas calles más allá, junto a la iglesia de la vecina Sedaví, otro camión de bomberos trata de drenar el agua que anega un garaje de dos pisos de los que no se sabe si todos pudieron salir.

"Nos vino una ola como de cuatro o cinco palmos, que luego se incrementó porque llevaba mucha fuerza. Los coches que venían se montaban unos encima de otros", describe Paquita, una vecina de 76 años que vio todo desde su balcón.

Quiere pensar que todo el mundo consiguió sacar los coches del estacionamiento, de donde los vehículos huían "en estampida", pero cuatro días después de la tragedia todavía hay muchas incertidumbres en Valencia.

"Hay gente que lo ha perdido todo y encima está buscando familiares", indica con la voz entrecortada.

- "Nos han dejado solos" -

Pese al incesante trabajo de residentes y voluntarios, las huellas del desastre aparecen a cada paso. Una mujer irrumpe en gritos en mitad de la calle y los vecinos corren a asistirla. Acaba de ver cómo la riada ha destrozado su negocio.

Pirámides de coches cortan el paso en algunas calles, con tramos inaccesibles. En otras, los objetos inservibles por el barro se apilan entre las aceras, mientras los vecinos siguen sacando fango sin cesar.

"Gracias a la gente que ha venido a ayudarnos, a todos, porque por parte de las autoridades, nadie", lamenta con la voz vibrante de indignación Estrella Cáceres, de 66 años.

La actividad es frenética en la planta baja de la que ha sido su casa desde hace 40 años. Amigos y familiares vacían habitaciones inservibles y tratan de rescatar recuerdos de esta vivienda en la que Estrella estaba con sus nietos cuando los sorprendió la riada.

Gracias a una segunda planta se salvaron. "Si no, ahora igual no estábamos mi nieta y a lo mejor yo", explica.

Al fondo de la casa, su marido Manuel trata de limpiar la parte trasera, donde el agua casi alcanzó el metro y medio de altura. Sabe bien lo que hace, fue bombero durante 33 años y ahora le ha tocado estar del otro lado de la tragedia.

"Esto va a tardar meses, porque el coche no lo podemos sacar y hasta que no venga la UME y retire todo, no podemos sacar nada", dice, en referencia al cuerpo militar de rescate.

Frente a la única farmacia que queda abierta en Alfafar, decenas de vecinos hacen fila. Desde aquí la vida cotidiana todavía se ve muy lejos y los vecinos de esta zona arrasada no saben cuándo dejarán de contar pérdidas.

"Yo sé de gente muerta y desaparecida, mucha", dice Charo de la Rosa, mientras aguarda para comprar medicamentos para sus padres.

"Son vecinos, son gente que quieres, que te has criado con ellos (...) Gente a la que no vas a volver a ver, y la muerte tan difícil que han tenido, y tan cruel, se hubiera podido evitar", lamenta esta trabajadora de hostelería. "Nos han dejado solos".

T.Ueda--JT