The Japan Times - Los habitantes de Petrópolis, entre la desesperanza y la solidaridad

EUR -
AED 4.115293
AFN 71.716802
ALL 90.889063
AMD 403.262738
ANG 2.005577
AOA 1028.68237
ARS 1712.583673
AUD 1.594208
AWG 2.019825
AZN 1.909415
BAM 1.955135
BBD 2.254133
BDT 138.942707
BGN 1.958565
BHD 0.422556
BIF 3358.656784
BMD 1.120569
BND 1.429813
BOB 13.570381
BRL 6.09601
BSD 1.119219
BTN 106.210848
BWP 15.462737
BYN 3.296778
BYR 21963.14421
BZD 2.250834
CAD 1.565939
CDF 2594.116673
CHF 0.923171
CLF 0.02827
CLP 1112.6354
CNY 7.464224
CNH 7.453242
COP 3545.793087
CRC 508.926772
CUC 1.120569
CUP 26.859857
CVE 110.227481
CZK 24.44637
DJF 199.292165
DKK 7.504901
DOP 67.83691
DZD 151.497433
EGP 62.45874
ERN 16.808529
ETB 180.682
FJD 2.514224
FKP 0.836434
GBP 0.836432
GEL 2.917805
GGP 0.836434
GHS 13.038562
GIP 0.836434
GMD 82.922473
GNF 9905.628333
GTQ 8.556088
GYD 234.59015
HKD 8.791813
HNL 30.081761
HRK 7.58514
HTG 146.63009
HUF 367.479695
IDR 20312.714773
ILS 3.523696
IMP 0.836434
INR 106.35597
IQD 1696.622506
IRR 2093687.147765
ISK 136.519303
JEP 0.836434
JMD 177.849464
JOD 0.794527
JPY 176.559592
KES 145.440495
KGS 97.99227
KHR 4566.445678
KMF 494.171137
KPW 1008.51168
KRW 1494.188988
KWD 0.348688
KYD 0.932683
KZT 507.457272
LAK 25198.422989
LBP 100221.586689
LKR 372.263289
LRD 190.255241
LSL 18.651351
LTL 3.308748
LVL 0.677821
LYD 7.194551
MAD 11.004454
MDL 20.033181
MGA 5062.276908
MKD 61.554048
MMK 2353.187963
MNT 4033.702393
MOP 9.043722
MRU 45.382553
MUR 52.980907
MVR 17.313208
MWK 1940.239583
MXN 21.05117
MYR 4.547496
MZN 71.615961
NAD 18.651351
NGN 1508.812401
NIO 41.185981
NOK 10.31876
NPR 169.937157
NZD 1.98612
OMR 0.428844
PAB 1.119319
PEN 3.873681
PGK 5.093266
PHP 71.4525
PKR 309.618113
PLN 4.423165
PYG 6556.768215
QAR 4.079811
RON 5.358787
RSD 117.480012
RUB 89.982772
RWF 1652.137647
SAR 4.207062
SBD 9.029773
SCR 16.419111
SDG 674.026121
SEK 11.010935
SGD 1.432987
SHP 0.838561
SLE 25.665129
SLL 23497.767811
SOS 639.5823
SRD 42.155234
STD 23193.507231
STN 24.491664
SVC 9.792667
SYP 14569.632352
SZL 18.645653
THB 37.788977
TJS 10.301993
TMT 3.92199
TND 3.346861
TOP 2.69806
TRY 55.954252
TTD 7.588417
TWD 36.55452
TZS 2965.790508
UAH 50.761722
UGX 4756.381028
USD 1.120569
UYU 44.994685
UZS 13423.430948
VES 994.481985
VND 28914.591409
VUV 133.66641
WST 3.110809
XAF 655.957
XAG 0.022814
XAU 0.000289139815
XCD 3.028393
XCG 2.017013
XDR 0.7923
XOF 655.957
XPF 119.331742
YER 264.68232
ZAR 18.735565
ZMK 10086.465938
ZMW 22.568318
ZWL 360.822626
SSP 6438.001742
MXV 2.372582
Los habitantes de Petrópolis, entre la desesperanza y la solidaridad
Los habitantes de Petrópolis, entre la desesperanza y la solidaridad

Los habitantes de Petrópolis, entre la desesperanza y la solidaridad

Varias familias, algunas con lágrimas en los ojos, descendían el miércoles la colina de Alto da Serra, llevando consigo lo poco que consiguieron salvar de sus casas tras las lluvias torrenciales que golpearon la ciudad turística de Petrópolis, en el sureste de Brasil.

Tamaño del texto:

"Es desesperante. Nunca habríamos podido imaginar que aconteciera una cosa así", deplora Elisabeth Lourenço, agarrando dos grandes bolsas en las que metió a toda prisa su ropa mientras desciende la empinada pendiente, resbaladiza por la lluvia.

Como todos los habitantes de su barrio, esta manicurista de 32 años tuvo que abandonar su modesta vivienda ante el temor a nuevos deslizamientos.

"En el peor momento de la lluvia, cayó mucho lodo de lo alto de la colina y las ramas de los árboles cayeron sobre la parte trasera de mi casa", dijo a la AFP.

A unas decenas de metros, el caos. Una enorme área de la colina está cubierta de lodo mezclado con ladrillos y restos de tejados de zinc.

La tragedia dejó al menos 78 muertos y decenas de viviendas destruidas, según un balance realizado el miércoles en la tarde por el gobernador de Rio de Janeiro, Claudio Castro, que puede aumentar a medida que continúan las búsquedas.

Los equipos de rescate están excavando para tratar de encontrar sobrevivientes, mientras los residentes observan la escena, incrédulos, estremeciéndose con cada helicóptero que pasa y que hace un ruido ensordecedor.

"Estaba cenando cuando empezó la tormenta. Mi hermano vino a buscarme y me dijo: 'tenemos que irnos, el cerro se está derrumbando'", explica Jerónimo Leonardo, de 47 años, cuya casa, relativamente conservada, da a la ladera sepultada por el deslizamiento de tierra.

Todos los habitantes de Alto da Serra, un barrio popular construido en la ladera de un cerro a unos veinte minutos del centro histórico, se vieron obligados a desalojar el recinto.

Destino: la iglesia de Santo Antonio, situada a unos diez minutos a pie, en lo alto de otro cerro.

- "Agua hasta la cintura" -

Desde la plaza de esta pequeña iglesia colonial con la fachada de color azul cielo, se puede ver el área devastada por el deslave, a través de la neblina.

Allí acuden decenas de familias desplazadas, cargadas con bolsas, y muchos voluntarios que vienen a traer donaciones.

"Desde el inicio de la tragedia, abrimos las puertas de la parroquia para recibir a los damnificados, (el martes) al final de la tarde. Recibimos alrededor de 150, 200 personas, entre ellas un gran número de niños", explica el padre Celestino, cura de la parroquia.

Detrás de la iglesia, se instalaron colchones en el suelo de la sala principal de la parroquia.

"No he dormido en toda la noche", explica Yasmin Kennia Narciso, una asistente escolar de 26 años que está amamantando a su bebé Luana, de nueve meses, sentada en un colchón.

La joven, que vive con su otra hija de seis años y sus abuelos, no pudo salir de su casa hasta las 11 de la noche.

"Tratamos de salir antes, pero había muchas piedras en medio del camino y todo estaba inundado. Teníamos agua hasta la cintura y tuvimos que esperar a que bajara el nivel", cuenta esta joven, que viste un gorro.

"No tengo noticias de varios vecinos, una señora mayor y sus tres hijos pequeños que vivían unos metros más arriba quedaron soterrados por el lodo".

En las instalaciones de la parroquia logró cambiar los pañales de su hija gracias a las donaciones que llegaron de madrugada.

En la plaza de la iglesia, una docena de voluntarios descargan botellas de agua de una camioneta, mientras otros clasifican ropa.

"¿Me puede dar unos zapatos?", pregunta un niño, descalzo, con la ropa manchada de barro.

Las víctimas han iniciado una larga espera antes de saber si algún día podrán regresar a casa, si es que no ha quedado engullida por el lodo.

M.Fujitav--JT